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Ferias como la FEINDEF española suponen un impulso para la construcción de una industria europea de DefensaPablo Ojer

La UE acelera los pasos para invertir 800.000 millones de euros con la gran industria de Defensa como objetivo

El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE acuerdan reducir los plazos y suprimir permisos medioambientales

La Unión Europea se muestra dispuesta a rearmar Europa después de las crisis que azotan la geopolítica internacional y reforzar, de paso, una estructura industrial de Defensa plenamente europea que elimine la dependencia que existe en estos momentos de la industria de terceros países.

Para ello, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, que representa a los estados miembros, han acordado este miércoles acelerar los pasos para invertir hasta 800.000 millones de euros en los próximos cuatro años en la industria europea de Defensa.

De esta forma, los permisos para la construcción de nuevas fábricas de Defensa o la ampliación de las ya existentes se darán en 42 días que podrán ser de hasta 102 días «para proyectos complejos o cuando existan riesgos para el Medio Ambiente o la salud y seguridad de los trabajadores».

Además, respecto al Medio Ambiente, el acuerdo entre el Parlamento y el Consejo también confirma que los países de la UE pueden aplicar ciertas exenciones a las normativas medioambientales y químicas de la UE en interés de la defensa. Eso sí, deberán estar debidamente justificadas.

El acuerdo introduce una nueva licencia general de transferencia para productos relacionados con la defensa que debería eliminar obstáculos regulatorios que faciliten y aceleren la contratación pública en transferencias de productos relacionados con la defensa y dentro de la UE.

Es decir, se trata de esta forma de facilitar que las empresas de Defensa puedan trabajar también en el resto de países de la Unión Europea, de manera que se teja una red más sencilla y europea al mismo tiempo.

Y con este mismo objetivo, en materia de contratación de Defensa, el acuerdo eleva el umbral para la aplicación de las normas de contratación de la UE, amplía la duración máxima de los acuerdos marco a diez años e introduce una mayor flexibilidad para que los Estados miembros realicen adquisiciones conjuntas ocasionales.

Se trata, en definitiva, de crear una verdadera industria europea de Defensa que genere puestos de trabajo y eluda la dependencia de terceros países, sobre todo de Estados Unidos.