Irán ataca bases de Estados Unidos en Baréin y Kuwait tras la nueva ofensiva ordenada por Trump
Irán ataca bases de Estados Unidos en Baréin y Kuwait tras la nueva ofensiva ordenada por Trump
La Guardia Revolucionaria asegura haber golpeado 18 objetivos militares y posiciones de la Quinta Flota estadounidense
La escalada militar entre Estados Unidos e Irán dio este jueves un nuevo paso con el ataque lanzado por la Guardia Revolucionaria iraní contra varias instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, en represalia por la ofensiva ejecutada horas antes por Washington sobre territorio iraní.
Según informó la agencia iraní Fars, la Guardia Revolucionaria llevó a cabo dos oleadas de ataques contra las bases aéreas Ali Salem y Ahmad al-Jaber, en Kuwait, y contra la base Sheikh Issa, en Baréin. Teherán aseguró haber alcanzado un total de 18 objetivos militares.
Las fuerzas iraníes afirmaron asimismo haber atacado con drones a la Quinta Flota de Estados Unidos, desplegada en Baréin. De acuerdo con la versión difundida por Fars, los aparatos no tripulados tuvieron como objetivo antenas de comunicaciones e instalaciones de radar asociadas al sistema de defensa antimisiles Patriot.
La respuesta iraní se produjo pocas horas después de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunciara una nueva oleada de bombardeos contra territorio iraní por orden directa del presidente Donald Trump.
En un comunicado, el mando militar estadounidense explicó que las operaciones comenzaron a las 17:15 horas de la costa este de Estados Unidos y estuvieron dirigidas contra «múltiples objetivos» dentro de Irán. Washington justificó la ofensiva como una acción de «defensa propia» frente a lo que calificó como «agresiones injustificadas y continuas» por parte de la República Islámica.
Posteriormente, el CENTCOM precisó que los ataques se concentraron en capacidades de vigilancia, sistemas de comunicación y emplazamientos de defensa aérea iraníes. La operación incluyó el empleo de municiones de precisión lanzadas por unidades del Cuerpo de Marines, la Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses.
Según el mando militar, los objetivos estaban vinculados a infraestructuras de monitorización y coordinación militar que podrían representar una amenaza para las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Próximo y para la navegación comercial en la región.
Estados Unidos no facilitó información sobre posibles víctimas ni sobre el alcance de los daños causados por los bombardeos.