Fundado en 1910
MontecassinoHermann Tertsch

Del crimen inicial al poder criminal

Con Zapatero estábamos terriblemente mal. Hoy las cosas se han agravado de forma extrema, pero estamos mejor porque muchos españoles somos conscientes de lo que nos pasa

No nos distraigamos demasiado con José Luis Rodriguez Zapatero y sus joyas. Porque es cierto que de su propia vocación abusadora y criminal que queda clara muy poco después de llegar a Moncloa cabalgando a los muertos y heridos de Atocha en 2004. Como es cierto que fue él quien puso todos los fundamentos políticos, amorales y criminales con sus pactos con asesinos y el despliegue de leyes de perversión para la revancha y el guerracivilismo en España para que, tras esos reveladores años de traición total al pueblo español por parte de Mariano Rajoy y su cuadrilla de Montoro y kitchenitas varios, Pedro Sánchez pudiera encontrarse la situación española a punto de caramelo para secuestrar todas las instituciones y acabar literalmente con toda posibilidad de funcionamiento del Estado con mínima probidad.

Hay una abismal falta de honradez en todas esas sorpresas reales o impostadas que se expresan estos días ante las últimas revelaciones relacionadas con José Luis Rodriguez Zapatero. Sea por esas joyas para el blanqueo del dinero y transporte eficaz de mucho valor. Sea por las denuncias de expresos políticos venezolanos sobre los chantajes que este miserable tipejo ejerció para ganarse favores del narcoasesino Nicolás Maduro. Sea por los negocios, más que turbios, tenebrosos que se irán revelando en cadena.

Que haya metido a sus hijas en una trama que las enreda de por vida en vínculos con algunos de los seres más abyectos del crimen organizado resulta casi lógico. Su participación tan entusiasta como interesada en los planes de la banda criminal narcotraficante de Delcy Rodríguez y compañía solo revela el abismo de vileza que se esconde tras esa carita de tonto sonriente y voz pausada.

Me perdonarán la petulancia de recordar dos libros que escribí sobre el ´régimen que estaba inaugurando Zapatero que me publicó Imelda Navajo en la Esfera de los Libros, titulados «Libelo contra la secta» y «Días de Ira». Por supuesto, como ambos fueron publicados cuando yo ya me había evadido del paraíso socialdemócrata de El País y su reino Babelia, ambos libros recibieron luz de gas en los medios y aunque ambos fueron tratados con afecto por algunos miembros de aquella tribu de analistas y columnistas de entonces, no suscitaron por supuesto el debate que yo pretendía. Que se concentraba en denunciar el inminente peligro de la destrucción de todo resto y atisbo de Estado de Derecho y democracia en España a partir de los objetivos y los métodos de Zapatero. Hoy cuatro y tres lustros después ya han acabado cuajando en los objetivos, métodos y actitudes, no de un grupo humano más o menos corrupto, sino de una organización criminal internacional a cuyos intereses se subordinan todas las decisiones de Gobierno en España.

Están ahora todos riéndose con razón de Luís Arroyo, ese pancista demagogo, cursi y falsario del zapaterismo y del sanchismo que ahora dirige el Ateneo por la valoración que hizo de las joyas que Zapatero tenía en su despacho. Lo merece. Pero esas joyas son en chocolate del loro frente a las sumas que barajan la DEA, el FBI, el Departamento norteamericano de Justicia y supongo que la UCO, de los negocios en los que se investiga la directa o indirecta implicación estelar de Zapatero. Pero todos saben también que si esas hojas sirven para transportar de un sitio a otro digamos que millón y medio de euros, los beneficios de los otros contrabandos que se investigan se elevan a miles de millones y por supuesto muchos de ellos son imposibles de hacer sin la colaboración del Gobierno venezolano, del Gobierno español de Sánchez y del PSOE.

Si a todo ello añaden que ya sabemos que la Fiscalía General en España no solo persigue a miembros de la oposición sino que monta operaciones contra la propia judicatura nos encontramos con este cuadro que quienes leyeron mis libros llamaron catastrofista o apocalíptico. Yo me felicito de que hayan pasado tantas cosas y de que tantos españoles hoy, a diferencia de cuando se publicaron estos libros, sean ya consecuentes de que somos gobernados no por corruptos sino por crimen organizado.

El único factor que hace la situación hoy objetivamente mejor que aquella es la existencia de Vox, el origen de la lucidez ante la gravedad del crimen de que está siendo víctima España. Con Zapatero estábamos terriblemente mal, con todos los carriles preparados para la catástrofe y no lo sabíamos. Hoy las cosas se han agravado de forma extrema, pero estamos mejor porque muchos españoles somos conscientes de lo que nos pasa. Nos han secuestrado. Nos están robando como si no hubiera un mañana. Y están preparando un inmenso fraude electoral para intentar eternizar su poder, su impunidad y su desbocada actividad criminal.