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Inmigrantes en Ceuta y el  doctor José Enrique Roviralta Arango, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta

Inmigrantes en Ceuta y el doctor José Enrique Roviralta Arango, presidente del Colegio Oficial de Médicos ceutíEl Debate

Inmigración masiva

«Ha habido ahogamientos, aplastamientos y médicos atendiendo en la calle»: el relato del colapso sanitario en Ceuta

El doctor José Enrique Roviralta Arango, presidente del Colegio Oficial de Médicos de la ciudad autónoma, vio cómo miles de personas avanzaban en columna hacia la frontera

«ya no vivimos ese momento inicial, que era casi una zona de guerra, pero seguimos en una situación muy complicada». La situación en Ceuta sigue siendo crítica en materia sanitaria. Aunque las imágenes de la llegada masiva han remitido y el Ministerio de Sanidad se empeñe por afirmar que no existe «ningún colapso sanitario» sin haber pisado el terreno, en los hospitales las consecuencias de la inmigración masiva del pasado 30 julio siguen latentes.

Lo que parecía un día tranquilo, terminó en una catástrofe. En cuestión de horas, llegaron a la ciudad autónoma más de 72.000 personas, según el Ministerio del Interior. En este proceso, hubo «aplastamientos, ahogamientos», explica a El Debate el doctor José Enrique Roviralta Arango, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta. Todo ello con «un hospital que ya estaba funcionando con personal de vacaciones, en plena Operación Paso del Estrecho», afianza.

«Ahora mismo prácticamente todos los pacientes ingresados que tengo son inmigrantes», anota el facultativo. Cuando baja a urgencias, le ocurre lo mismo. Esto, apunta el doctor Roviralta Arango, es «una catástrofe sin precedentes y sin ningún tipo de refuerzo, sin protocolos y sin planificación». Y es que una semana después siguen sin instrucciones escritas sobre cómo actuar.

Están abandonados por el departamento de Mónica García y el Ingesa. Lo único que han recibido son comunicados negando el colapso e incluso insinuando que algunos buscan aprovechar la situación: «No sabemos a quién se refieren, si al Sindicato Médico por denunciar la realidad», revela el presidente del Colegio de Médicos ceutí, quien asegura que «todo esto ha generado una enorme indignación», no solo aquí, sino también entre compañeros de toda España.

Así, el presidente recuerda que el Sindicato Médico llevaba dos semanas advirtiendo de que se estaban produciendo entre 100 y 200 intentos diarios de entrada a nado. «Cada día aparecían cadáveres de personas que se ahogaban o que eran arrastradas por la corriente hacia el océano», lamenta.

Inmigrantes durante el asalto a la ciudad de Ceuta

Inmigrantes durante el asalto a la ciudad de CeutaEFE

Los médicos atendían en la calle

Las primeras horas fueron las más críticas. Muchos inmigrantes llegaban sin un registro sanitario, y no había sanitarios suficientes para ayudarlos. En este sentido, recuerda que compañeros de Urgencias atendían a personas «incluso en la calle porque no daban abasto». En muchos casos ni siquiera existía un registro sanitario, pero no podían hacer nada. «Se les atendió como se pudo», detalla.

Tras esto, el otorrino denuncia que el Ingesa negó la existencia del nivel 1 de emergencia porque consideraba, al igual que la ministra García y el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que «no había colapso sanitario». El facultativo resume que «no existió un protocolo de actuación».

Los únicos refuerzos fueron los propios profesionales sanitarios. Según expone, la única medida adoptada fue suspender permisos y vacaciones. «La gente doblaba turnos, no dormía y llegaba a casa llorando». Ejemplo de ello es un joven enfermero de 23 años que se enfrentó por primera vez a «una tragedia así puede quedar marcado para siempre».

Crónica de una tragedia anunciada

El doctor Roviralta Arango sostiene que esto se podría haber previsto. «Es imposible que miles de personas avancen hacia la frontera en columnas perfectamente organizadas sin que nadie lo detecte». Además, comenta durante las semanas previas ya se habían registrado cerca de 2.000 entradas a nado. «Era una tragedia anunciada», asevera, mientras rememora cómo desde el hospital vio cómo miles de personas avanzaban en columna hacia la frontera.

Al hilo, explica que lo más grave es que todo esto ha ocurrido sobre «una sanidad que llevaba años siendo muy precaria». Todo lo contrario a lo que anunció Javier Padilla, el secretario de Estado el pasado junio, quien aseguró que Ceuta «ya no era un área de difícil cobertura» y defendió que «no sería ético dotar a la ciudad de una Unidad de Radioterapia o de una UCI Pediátrica». Algo erróneo, ya que «aquí han muerto bebés». «Hoy le pedimos tanto a él como a la ministra que vengan aquí, nos miren a los ojos y se lo digan a los ceutíes y a las familias de los fallecidos», insiste.

Un Hospital Militar abandonado

Otra de las críticas se dirige al cierre del antiguo Hospital Militar, un centro que sabían que debía mantenerse como «una reserva estratégica para situaciones de catástrofe». A día de hoy solo sirve para almacenar cadáveres. No es un apoyo para los sanitarios ante emergencias de esta índole.

A su juicio, la ciudad lleva años siendo un territorio especialmente vulnerable. Los habitantes siempre han dicho que Ceuta es una zona con riesgo potencial de conflicto y catástrofes. «Hoy ese riesgo ya es una realidad», lamenta y asegura que «todo el mundo sabe que volverá a ocurrir».

El facultativo también recuerda que el foco no debe ponerse únicamente en el espigón del Tarajal. Sino que existe otra vía de entrada, la de Benzú, que sigue siendo «físicamente frontera con Marruecos y cuenta con un espigón igual de insuficiente». Así, anuncia que la barrera instalada recientemente «ya ha sufrido daños».

Imagen de la nueva barrera acuática que ha colocado el Gobierno. El elemento principal es una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una altura en superficie de 30 a 70 centímetros y una parte sumergida de hasta un metro de profundidad, como parte de una estructura que se combina con una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada.

Imagen de la nueva barrera acuática que ha colocado el Gobierno.AFP

Siguen sin que nadie les ayude

Una semana después, la situación sanitaria no ha cambiado. Siguen atendiendo constantemente a personas inmigrantes: «No sé si es porque continúan entrando, pero la presión asistencial no ha desaparecido», comunica a este medio. Además, señala que «lo peor de todo, ya no como médico sino como ciudadano, es la sensación de abandono que hemos sufrido los ceutíes por parte del Estado durante las primeras 48 o 72 horas».

Por último, el otorrino Roviralta Arango advierte de que esto se volverá a producir porque «todo el mundo sabe que esto no es un punto final. Es un punto y seguido. Se repetirá».

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