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AnálisisMarta Torres-RuizCorresponsal en Nueva York

¿Qué dicen las primarias demócratas de Nueva York sobre el futuro del partido?

Nueva York impulsa a la izquierda demócrata y abre el debate sobre el futuro del partido

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, en la ciudad de Nueva YorkGetty Images via AFP

Las primarias demócratas celebradas en Nueva York el martes 23 de junio han dejado un mensaje difícil de ignorar para la dirección nacional del partido: el ala socialista no sólo sigue viva tras las derrotas sufridas en 2024, sino que está recuperando capacidad para ganar elecciones, derrotar a figuras consolidadas y marcar la agenda ideológica demócrata. También, se celebraron primarias en Maryland y Carolina del Sur.

Los candidatos vencedores dentro del Partido Demócrata se enfrentarán a los republicanos en las elecciones del Congreso de este noviembre, conocidas como midterm elections. Se renueva un tercio del Senado y la Cámara de Representantes al completo. La cita electoral se considera decisiva para la segunda mitad del mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Así las cosas, el alcalde socialista demócrata de Nueva York, Zohran Mamdani, ha enseñado su músculo al resto del Partido Demócrata, se han puesto de manifiesto las tensiones dentro del mismo, queda claro que hay una división sobre Israel, a pesar de que el Partido Demócrata ha respaldo de forma tradicional a este país de Oriente Medio, se ha dado un portazo a los candidatos con apellidos históricos dentro del partido, y las compañías de inteligencia artificial han demostrado su peso al financiar las campañas de los candidatos ganadores.

¿Constituyen estas victorias un laboratorio de lo que podría ocurrir dentro del Partido Demócrata de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de 2028?

Triunfo de los socialistas demócratas

Los grandes vencedores de la noche fueron los candidatos vinculados a la organización Democratic Socialists of America (Socialistas Demócratas de América, en español). Las victorias de Claire Valdez, Darializa Avila Chevalier y Brad Lander demuestran que el discurso centrado en vivienda asequible, justicia económica, reforma migratoria y una política exterior más crítica con Israel cuaja con una parte creciente del electorado demócrata de las ciudades.

Especialmente significativas han sido las derrotas de varios candidatos respaldados por el establishment del partido, que contaban con el apoyo de figuras tradicionales y estructuras consolidadas. El resultado refuerza la idea de que Mamdani se ha convertido en uno de los principales referentes de la nueva izquierda estadounidense, con capacidad para influir más allá de la política municipal.

El fracaso de los apellidos históricos

Uno de los símbolos de la jornada ha sido la derrota de Jack Schlossberg, nieto del expresidente de Estados Unidos John F. Kennedy. Su fracaso evidencia que el peso de los grandes apellidos políticos ya no garantiza el éxito electoral. Los votantes se decantaron por candidatos con estructuras de base activas y propuestas concretas frente al atractivo de la dinastía política histórica de los Kennedy. El mensaje es claro: la nostalgia ya no basta para ganar unas primarias demócratas.

Gaza e Israel: una nueva línea divisoria

Uno de los datos más reveladores ha sido la función que ha desempeñado la guerra entre Israel y los terroristas de Hamás en la franja de Gaza.

En varios distritos, especialmente en Manhattan y Brooklyn, los candidatos críticos con el Gobierno israelí consiguieron acaparar la mayoría del apoyo de los votantes frente a rivales que mantenían posiciones más tradicionales de apoyo a Israel.

El caso más destacado fue el de Lander, judío y crítico con las decisiones del Gobierno israelí para enfrentarse a los terroristas de Hamás en Gaza. Derrotó al congresista judío Dan Goldman, uno de los grandes defensores de Israel dentro del Partido Demócrata. Esto no significa un giro antiisraelí del electorado judío neoyorquino, pero sí refleja una creciente diversidad de opiniones dentro de una comunidad históricamente asociada con posiciones más favorables al Estado israelí.

¿Está cambiando Nueva York?

Durante décadas, Nueva York ha sido uno de los grandes bastiones del Partido Demócrata y también uno de los centros políticos más importantes de la comunidad judía estadounidense. Sin embargo, estas primarias muestran varias transformaciones simultáneas: mayor peso electoral de votantes jóvenes, crecimiento de comunidades inmigrantes, menor influencia de las tradicionales maquinarias políticas, mayor receptividad hacia discursos socialistas sobre desigualdad económica y una creciente crítica a la política exterior estadounidense en Oriente Medio.

¿Un fenómeno local o nacional?

La gran incógnita es si este modelo puede exportarse al resto del país. Los progresistas han acumulado victorias recientes en ciudades como Nueva York, Seattle o la capital de Washington, pero todavía tienen dificultades para demostrar que pueden ganar en estados competitivos o zonas rurales donde se deciden las elecciones presidenciales.

Los sectores moderados del partido sostienen que un giro excesivamente izquierdista podría alejar a votantes independientes en estados clave como Pensilvania, Wisconsin o Arizona.

Mirando hacia 2028

Las primarias de Nueva York sugieren que la batalla por decidir cómo será el alma del Partido Demócrata está lejos de resolverse.

Por un lado, el establishment, representado por figuras como el líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes Hakeem Jeffries o Kathy Hochul, sigue controlando buena parte de la estructura institucional del partido.

Por otro lado, el ascenso de Mamdani y de los socialistas demócratas apunta a una creciente presión desde la izquierda para redefinir las prioridades del partido en economía, inmigración y política exterior.

La gran incógnita ya no es si la izquierda progresista tendrá voz en el Partido Demócrata, sino hasta qué punto podrá influir en la candidatura presidencial de 2028. Y tras estas primarias, esa influencia parece mucho mayor de lo que era hace apenas un año.

La inteligencia artificial entra en la batalla política

Las primarias también han puesto de manifiesto el creciente peso político de la industria de la inteligencia artificial. Empresas y grupos vinculados al sector tecnológico invirtieron en campañas destinadas a influir en el resultado de algunas contiendas legislativas. Así, las tecnológicas están comenzando a desempeñar un papel similar al que durante décadas han tenido sectores como el financiero, el farmacéutico o el energético. La regulación de la inteligencia artificial se perfila como uno de los grandes debates políticos de los próximos años y las compañías del sector están dispuestas a influir activamente en su resultado.

¿Será Alexandria Ocasio-Cortez el siguiente paso?

Las victorias de los candidatos respaldados por los Democratic Socialists of America han reabierto el debate sobre quién podría liderar el ala progresista del Partido Demócrata en el futuro. La figura que aparece de manera recurrente es la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez. Aunque todavía no ha aclarado si aspirará a la Casa Blanca en 2028 o si intentará disputar el escaño del veterano senador demócrata Chuck Schumer, su nombre sobrevuela cualquier conversación sobre el futuro de la izquierda estadounidense.

La gran pregunta ya no es si la izquierda progresista tendrá voz dentro del Partido Demócrata, sino hasta qué punto podrá determinar quién será el candidato presidencial del partido en 2028.