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La historia oculta del intento frustrado de María Corina Machado para regresar a Venezuela

El plan parecía estar bajo control y, milagrosamente, con el visto bueno de Trump. Haberlo hecho sin su respaldo y entrar en Venezuela por su cuenta significaba llevar impresa una diana en la frente. Pero el destino o los cambios de opinión del presidente de Estados Unidos son imprevisibles y pasó lo inesperado

Captura de pantalla del vídeo subido por María Corina Machado desde Panamá

María Corina Machado quería volver a Venezuela. Lo dijo desde que salió de la clandestinidad, en el mes de diciembre, para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Entonces, se fue protagonizando un periplo de máximo riesgo bajo el amparo de un grupo estadounidense de especialistas en extracciones. Lo hizo por tierra, mar y aire, del mismo modo que tenía previsto hacerlo ayer. La decisión y la hoja de ruta estaba decidida y en marcha. Con o sin el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La Casa Blanca le había expresado inicialmente su rechazo a la idea de regresar ahora a Venezuela. Los argumentos que le pusieron sobre la mesa para descartar esa opción fueron que su presencia serviría para desestabilizar al régimen y provocar más caos sobre el caos existente tras el doble terremoto.

Machado defendió su iniciativa explicando que para ella era imprescindible estar al lado de los suyos en la tragedia, acompañarles en su dolor y apoyar la red solidaria de su partido en momentos en que, una vez más, el régimen de la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, aprovechaba la desgracia y entorpecía los trabajos de rescate y auxilio. No hubo modo y el primer plan para regresar naufragó.

El objetivo estaba claro casi desde el mismo día que se produjo el seísmo, el 24 de junio. El plan original consistía, prácticamente, en realizar la misma travesía que había hecho de salida, pero a la inversa. Es decir, volar de Washington, donde ha estado las últimas semanas, hasta Curazao y desde allí alcanzar la costa caribeña, pero... no pudo ser.

El papel de la CIA

La CIA impuso su criterio y logró convencer a Donald Trump y a parte de su círculo estrecho de que no había condiciones adecuadas y favorables para los intereses de Estados Unidos para una aparición suya. La secuencia la recuerdan en el equipo que acompaña desde distintos ciudades de dentro y fuera de Venezuela a María Corina.

El secretario de Estado, Marco Rubio, no coincidió en la discusión con los mandos de la CIA y respaldo los propósitos de la líder de Vente Venezuela, pero en esta ocasión su voz no logró tener el peso deseado. El dilema de María Corina Machado a partir de ese momento era tan duro como la realidad, tenía que decidir si seguir con sus planes sola o someterse, una vez más, a las instrucciones de la Casa Blanca.

Las horas transcurrían y había que tomar una decisión. La ansiedad ganaba terreno y María Corina, como se refieren a ella dentro y fuera de Venezuela, no dudo más, dio un paso al frente y llamó directamente a Trump. En la primera reunión que mantuvieron tras entregarle el Premio Nobel , el republicano, que ya la había subestimado –y despreciado– públicamente, le dio su número de teléfono móvil para que le llamara cuando lo considerase necesario. Había llegado el momento.

Las respuestas de Trump: «no, sí y no»

María Corina no se resignaba a aceptar un no por respuesta. Su carácter indomable, la tenacidad y el poder natural de seducción surgieron efecto en Donald Trump. El presidente dio marcha atrás y aceptó apoyar a su interlocutora. Le garantizó protección y dio luz verde al segundo plan que ayer se puso de inmediato en marcha.

Antes del mediodía, Machado subió a un avión en dirección a Panamá. Desde allí podría volar a cualquier de los aeropuertos venezolanos que están operativos. El elegido inicialmente fue el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, de Valencia, a menos de 170 kilómetros de Caracas y algo menos del de Maiquetía (Simón Bolívar) en La Guaira, que ha quedado con dos de sus tres pistas totalmente inutilizadas y parte de la estructura destruida.

Todo el plan parecía estar bajo control y, milagrosamente, con el visto bueno de Trump. Haberlo hecho sin su respaldo y entrar en Venezuela por su cuenta significaba para María Corina llevar impresa una diana en la frente. Pero el destino o los cambios de humor o de criterio del presidente de Estados Unidos son imprevisibles y pasó lo inesperado.

Una vez más, el republicano cambió de opinión: la operación se suspendía, dejaba a su suerte a María Corina y la advertía de que si continuaba con los planes emitiría un comunicado advirtiendo que no los compartía. Dicho de potro modo, en palabras de un colaborador suyo, «fue una amenaza».

¿Quién convenció a Donald para dar marcha atrás en tiempo récord? La respuesta, por ahora, es un misterio.

La siguiente escena cierra el círculo de estos últimos cinco días. Anoche, en un vídeo en sus redes sociales, donde evitó mencionar al presidente de Estados Unidos , Machado denunció el bloqueo de vuelos, el cierre temporal del espacio aéreo y que «han amenazado a quienes quieren facilitar mi regreso».

Dicho esto, aseguró que no se resigna ni se rinde y que volverá a Venezuela: «Estoy dispuesta a hacer lo que haya que hacer. Hablar con quien haya que hablar para coordinar y para servir a nuestra gente. Estoy lista y cerca de Venezuela y haré lo que hay que hacer para encontrarnos allá». De momento, esta es su última palabra desde Panamá. ¿Cómo logrará su objetivo? Solo es cuestión de tiempo para saberlo.