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La planta de enriquecimiento nuclear de Natanz, en el centro de Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Israel

La planta de enriquecimiento nuclear de Natanz, en el centro de IránAFP

Qué esconde la Montaña del Pico, el misterioso búnker nuclear de Irán que Trump amenaza con destruir

El presidente de Estados Unidos ha amenazado con «acabar» con esta instalación, sobre la que se tiene muy poca información

«Vamos a acabar con Pickaxe Mountain [Montaña del Pico]. Dile a los iraníes que estén preparados», advirtió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado lunes durante una entrevista en el programa The Hugh Hewitt Show. Nadie esperaba una amenaza así contra un objetivo tan directo, sobre todo porque, hasta esta semana, pocos estadounidenses conocían o sabían de la existencia de esta localización y de su importancia dentro del programa nuclear de la República Islámica, el gran objetivo a abatir de Estados Unidos en su guerra contra la teocracia islamista.

«Estamos vigilando (Pickaxe Mountain) de cerca. No vemos actividad alguna allí. No les va bien con su situación nuclear. Cada vez que oímos hablar de ello, lo volamos por los aires. Por eso no les gusta hablar del tema. Pero probablemente nos encargaremos de Pickaxe relativamente pronto», prosiguió el mandatario estadounidense. A continuación, advirtió de que «vamos a golpearles muy fuerte esta noche y vamos a golpearles fuerte mañana. Y no hay absolutamente nada que puedan hacer al respecto». Así fue, la aviación estadounidense ha bombardeado Irán durante siete noches consecutivas, centrándose en el territorio cercano al estrecho de Ormuz para «debilitar la amenaza iraní» sobre este estratégico paso marítimo.

Sin embargo, a estas alturas pocos dudan ya de que este intercambio de fuego –Teherán, en respuesta, ha atacado a los países vecinos– se recrudezca y de que la guerra, que comenzó el pasado mes de febrero, entre en una nueva fase. A lo largo de estos meses, el mandatario estadounidense ha dejado caer que su Ejército tenía sobre la mesa múltiples opciones militares para elevar la presión sobre el régimen de los ayatolás, como tomar la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo del país, así como otras islas del estrecho de Ormuz. El último objetivo declarado por el presidente estadounidense a principios de semana ha sido la Montaña del Pico.

Este monte está situado cerca de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz –que ya sufrió graves daños durante los bombardeos estadounidenses de junio de 2025–, al norte de Teherán, y es donde se cree que se esconde un búnker nuclear, al que se puede acceder a través de dos túneles enterrados que conectan con estas instalaciones. Esta construcción, oculta a cientos de metros bajo la formación rocosa, estaría además fuera del alcance de las bombas antibúnker de Estados Unidos, las más potentes de todo su arsenal. Según publicó The Wall Street Journal (WSJ) este viernes, la República Islámica ha seguido trabajando en una red de túneles en el interior de la Montaña del Pico, a pesar de la reciente guerra.

Así, Irán ha continuado con las obras en esta zona, donde está excavando túneles que se adentran en la montaña de granito desde el este y el oeste, según muestran recientes imágenes satelitales del pasado mes de junio. La teocracia islamista comenzó la construcción de estas instalaciones en 2020, después de que una planta de enriquecimiento de uranio situada cerca de Natanz sufriera un incendio, atribuido a un ciberataque de Israel, que destruyó la sala de ensamblaje de centrifugadoras avanzadas. Desde entonces, la República Islámica ha enterrado todas sus instalaciones para evitar este tipo de sabotajes.

El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, un centro de estudios con sede en Washington especializado en armas nucleares y no proliferación, ya estimó en 2022 que el complejo de Pickaxe Mountain podría albergar un espacio de trabajo de más de 5.000 metros cuadrados. Según el Instituto, uno de los túneles de acceso se encuentra a unos cien metros por debajo de la cima y el otro, a 145 metros, lo que implica que la instalación podría tener varios niveles. Ambos túneles cuentan con entradas blindadas.

Teherán rellenó parcialmente las entradas orientales tras la Guerra de los Doce Días de junio de 2025 para impedir el acceso de vehículos terrestres al emplazamiento, en vista de una acción militar de Estados Unidos o Israel. Sin embargo, las entradas occidentales no están selladas, lo que indica que podría haber actividad en su interior. A todo esto hay que sumar los 440 kg de uranio enriquecido al 60 % –cercano al 90 % necesario para fabricar armas nucleares– que Irán almacena en una localización desconocida y que Estados Unidos reclama como parte de un acuerdo de paz.

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