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El lanzamiento de un misil iraní desde una ubicación no revelada hacia objetivos estadounidenses en Baréin y Kuwait

El lanzamiento de un misil iraní desde una ubicación no revelada hacia objetivos estadounidenses en Baréin y KuwaitAFP

Fin del Mundial y vuelta al caos: Irán se prepara para la segunda fase de la guerra contra Estados Unidos

El régimen islamista vaticina un verano complicado y habla de un nuevo conflicto con varios frentes: desde bombardeos masivos contra su país y asesinatos selectivos de altos cargos del régimen hasta ciberataques simultáneos y «provocaciones internas»

La guerra ha vuelto a Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo y del gas mundial, así como otras materias primas básicas, ha sido el detonante del nuevo cruce de ataques entre Estados Unidos e Irán, que vuelve a dejar al resto de países de la región en una situación de extrema vulnerabilidad. Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el pasado 7 de julio, desde la cumbre de la OTAN en Ankara, que daba por roto el alto el fuego, su Ejército ha bombardeado prácticamente todos los días el país persa.

Por el momento, la renovada campaña militar estadounidense se ha limitado al territorio cercano a Ormuz, con el objetivo declarado de debilitar la «amenaza iraní» sobre el estrecho. La República Islámica ha respondido hostigando a los países vecinos, especialmente a Baréin y Kuwait. Israel se mantiene al margen de esta nueva escalada, pero completamente en alerta por si las cosas cambian, algo que en Oriente Medio puede ser tan solo cuestión de horas. Ante este contexto de máxima tensión, Irán ya se prepara para una nueva fase de la guerra contra Estados Unidos.

La fecha la tienen clara. Fuentes diplomáticas iraníes aseguran a El Debate que agosto será un mes complicado. Apuntan al final del Mundial este domingo, 19 de julio, que se está celebrando en el país norteamericano, como el momento en el que el conflicto deje de ser limitado y se convierta en una guerra total. Teherán vaticina una contienda que se librará en varios frentes: desde bombardeos masivos contra su país y asesinatos selectivos de altos cargos del régimen hasta ciberataques simultáneos y «provocaciones internas». Sobre este último punto evitan dar más detalles, pero dejan entrever que en un futuro no muy lejano se podrían dar nuevas manifestaciones, como las ya vividas el pasado mes de enero, o incluso la entrada en escena de minorías como los kurdos o los baluches.

Durante los primeros días de la operación de Israel y Estados Unidos contra Irán el pasado mes de febrero, salió a la luz que Washington se había planteado armar y apoyar a las milicias kurdas iraníes, con presencia en Irak, para que cruzaran la frontera y derrocaran al régimen de los ayatolás tras la campaña de bombardeos israeloestadounidenses que acabó con la vida del entonces líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei. Sin embargo, esa estrategia nunca llegó a materializarse y, de hecho, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) ha redoblado la represión y la vigilancia sobre las minorías. Con todo, estas mismas fuentes diplomáticas advierten de que su país está «completamente preparado» para cualquier escenario.

Asimismo, insisten en que «nunca» han cerrado la puerta a la diplomacia, pero que, si Washington ha decidido «violar» el memorando de entendimiento (MoU) firmado el pasado mes de junio, no piensan suplicar volver a las negociaciones. En esta misma línea, lanzan una advertencia a Israel en caso de que decida sumarse a la campaña estadounidense y aseguran que, en esta ocasión, su «reacción será diferente». Teherán adelanta, además, que los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, están preparados para entrar en el conflicto y que eso supondría que el mundo se quedaría sin acceso a otro estrecho clave para el comercio marítimo, el de Bab al-Mandab, en el mar Rojo.

Una información de este viernes publicada por Reuters confirma estas amenazas. Según la agencia de noticias británica, que cita fuentes regionales, el régimen islamista ha instado a los hutíes a cerrar Bab al-Mandab si Washington da un paso más allá y ataca infraestructura energética en territorio iraní. Tras varias semanas de un tenso y frágil alto el fuego, la guerra ha vuelto a Oriente Medio precisamente por una ambigua cláusula del memorando de entendimiento –que muchos analistas ya han bautizado como «memorando de desentendimiento»– sobre la gestión de Ormuz.

Concretamente, el punto 5 –de 14– estipula: «Tras la firma de este memorando de entendimiento, la República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el paso seguro y gratuito de los buques mercantes durante un periodo de 60 días, exclusivamente desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán, y viceversa». Para Teherán, esto supone que son ellos quienes deben coordinar el tránsito de todos los buques mercantes; para Washington, la lectura es otra y por eso ha habilitado un camino alternativo, junto a Omán, que se conoce como la ruta sur.

Una violación, según Irán, que ha llevado al país a atacar las embarcaciones que circulan por ese paso y ha desencadenado la actual situación. Vali Nasr, profesor de la Universidad Johns Hopkins, asegura, en un foro de International Crisis Group, que la República Islámica firmó el acuerdo para «recuperar el aliento y prepararse para una nueva ronda de la guerra». «Irán no cree que Estados Unidos vaya a ofrecer ningún alivio económico pactado en el memorando, así que solo les queda Ormuz», zanja el experto, que recuerda que las autoridades iraníes quieren implantar un peaje en el estrecho, que disimulan bajo el nombre de «tasas por servicios».

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