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El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, pronuncia su primer discurso frente al número 10 de Downing StreetAFP

Reino Unido

Los cinco desafíos urgentes de Andy Burnham

El sucesor de Keir Starmer en Downing Street tendrá que buscar la fórmula para reactivar la economía, mantener una relación fluida con Donald Trump y enfrentarse a la inmigración

Andy Burnham ha logrado llegar al 10 de Downing Street en tiempo récord. Apenas ha necesitado un mes para decirle a Keir Starmer aquello de: «Quítate tú que me pongo yo». Logrado ese primer objetivo, ahora tiene por delante una colección de desafíos de Gobierno. Por cierto, prácticamente idénticos a los que tenía su antecesor.

Burnham se estrena como primer ministro con una agenda compleja y una experiencia de gestión reducida a los límites de Mánchester. El laborista tiene que demostrar que es capaz de jugar en las grandes ligas para recuperar el favor popular que logró con una mayoría absoluta su antecesor y dar respuesta a los problemas más urgentes de los británicos. Entre estos, cinco se imponen entre sus prioridades.

1. Reactivar la economía

Del exalcalde de Mánchester se espera que reactive la economía. Al cumplirse diez años del Brexit, el bolsillo de los británicos se resiente. Las familias sienten la excesiva presión fiscal y los precios disparados de la energía y la alimentación, además de los problemas de la vivienda.

El flamante primer ministro tiene un reto urgente: aplicar los estímulos necesarios para que el país vuelva a crecer sin que la factura se traduzca en un aumento del déficit público y, al mismo tiempo, genere confianza en unos mercados que le reciben con reticencias.

La inyección de dinero para resucitar el criticado sistema de salud y las listas de espera resulta tan urgente como dar con el mecanismo que permita frenar unos alquileres más imposibles casi que los de buena parte de España. Promover la construcción de viviendas está en su lista de prioridades y no subir los principales impuestos, entre sus compromisos. El problema es lo que hará con el resto.

2. Inmigración

Aunque el Reino Unido lleva décadas saturado de inmigrantes, las cifras habían descendido en un clima de creciente hostilidad. Burnham deberá buscar ese difícil equilibrio entre la necesidad de mano de obra extranjera y el control migratorio.

Para lograrlo, deberá atender las quejas del Partido Conservador, pero también las del suyo, donde no hay un criterio unificado y sólido entre sus filas.

3. Política exterior con la guerra abierta de Ucrania

El Reino Unido necesita aumentar el gasto en defensa por necesidad propia y por compromiso con la OTAN. La invasión rusa de Ucrania es una provocación y amenaza de Vladimir Putin a toda Europa. Aumentar las partidas presupuestarias significa tener que reordenar el tablero y, en épocas de vacas flacas, recolocar las libras supone tirar de una manta que va a dejar alguna parte del cuerpo a la intemperie.

El secretario de Defensa de Starmer, John Healey, dimitió antes que su jefe por la escasa partida para Defensa. Unas semanas después, Starmer anunció un plan para incrementar el gasto militar en 15.000 millones de libras (unos 20.000 millones de dólares) durante los próximos cuatro años. Ahora Burnham ha nombrado a Healey nuevo ministro de Economía y este decidirá cómo y de dónde saca los recursos.

4. Cómo lidiar con Donald Trump

Andy Burnham no lo tiene fácil para entenderse con Donald Trump. El presidente de Estados Unidos pasó de llevarse divinamente con Starmer a no perdonarle que le diera la espalda en la guerra con Irán. Las posiciones más a la izquierda del primer ministro no parece que vayan a anticipar una relación fácil, pero algo tendrá que hacer porque Estados Unidos es el principal socio en materia de seguridad del Reino Unido. Un detalle, en Reino Unido sus intervenciones conjuntas con Israel y lo sucedido en la franja de Gaza generan rechazo.

5. Liderazgo y permanencia

La guerra por la sucesión en el Partido Laborista ha sido soterrada y discreta, pero como en todas, además de dejar muertos políticos, no hay que olvidarse de los heridos.

El laborismo corre el riesgo de seguir la estela de los conservadores desde que David Cameron convocó el referéndum del Brexit y una sucesión de políticos fueron entregándose el testigo del poder.

Andy Burnham ha tenido éxito como alcalde de Mánchester, pero tomar las riendas del partido y del país es un asunto de otra dimensión. En realidad, aquí es donde está el verdadero desafío de este socialdemócrata que da muestras de caer en la tentación de protagonizar un volantazo a la izquierda de consecuencias imprevisibles.