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María Corina machado y Donald Trump en el despacho Oval

María Corina machado y Donald Trump en el despacho OvalComposición de David Díaz

¿Por qué Washington tiene otras prioridades antes del regreso de María Corina Machado a Venezuela?

El «petróleo» es la prioridad, pero Trump no cree que pueda encabezar una transición ordenada ni que las FF. AA. bolivarianas la aceptaran y le ofreció a cambio la Secretaria General de la ONU que ella rechazó

La líder de la oposición de Venezuela María Corina Machado mantiene su liderazgo como principal referente de la oposición venezolana. En cambio, su capacidad de influencia dentro del país se ha visto limitada. El Gobierno interino de Delcy Rodríguez, vicepresidenta cuando el narcodictador Nicolás Maduro estaba al frente del país, consolida su control sobre las instituciones del Estado.

Todo a pesar de que el secretario de Estado de EE. UU. Marco Rubio ha reivindicado la importancia de María Corina Machado. Las prioridades de Washington se han desplazado hacia otros frentes de su propia estrategia en la región, dejando a Machado fuera de Venezuela pese a su enorme respaldo popular.

Machado sigue siendo, según las encuestas, la política más respaldada por los venezolanos. Ganó las elecciones presidenciales de 2024 con dos tercios de los votos —a través de su sustituto, el diplomático Edmundo González Urrutia— y recibió el Premio Nobel de la Paz en 2025 por su trabajo en defensa de los derechos democráticos. González Urrutia se presentó a las elecciones de Venezuela del 28 de julio de 2024 dentro de la coalición de partidos opositores después de la inhabilitación de María Corina Machado.

En cambio, desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, Machado ha pasado casi todo ese tiempo en Washington, sin poder regresar al país que representa.

Ese contraste —máxima legitimidad electoral, mínima capacidad de acción sobre el terreno— es el núcleo de su actual dilema. Sus intentos de volver a Venezuela tras los terremotos de junio, que dejaron miles de muertos y desaparecidos, han sido frenados en dos ocasiones: primero le revocaron a mitad de vuelo el permiso de aterrizaje en Curazao para después poner rumbo a Venezuela, y días después se le negó el embarque en Panamá tras la presión del régimen de Delcy Rodríguez.

Delcy Rodríguez se fortalece

Nicolás Maduro sigue detenido en Brooklyn (Nueva York) a la espera de juicio, que comenzará el 1 de junio de 2027. En cambio, buena parte del aparato chavista sigue intacto. Delcy Rodríguez —antigua vicepresidenta y figura histórica del chavismo— se mantiene al frente del país como líder interina desde la captura de Maduro por Washington, y desde entonces ha ido reforzando su posición: reorganizó el gabinete con lealtades propias, restableció relaciones con Washington y ha entregado grandes volúmenes de petróleo a Estados Unidos como parte de la reactivación del sector energético.

Ese margen de maniobra se explica, en buena medida, porque Washington ha optado por sostener la estabilidad del Gobierno interino antes de decidir forzar una transición inmediata con María Corina Machado. Diosdado Cabello, figura clave del aparato represivo del chavismo, permanece en el gabinete a pesar de que sobre su cabeza hay una recompensa de 25 millones de dólares por su captura, y los principales organismos del Estado —Tribunal Supremo, Consejo Nacional Electoral— siguen en manos del oficialismo. La propia hija de Diosdado Cabello, ministro de Interior y hombre fuerte del régimen, es ministra de Turismo. Daniella Cabello aspira a convertirse en candidata del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en futuros procesos electorales.

Delcy Rodríguez ya ha entregado más de 70 millones de barriles a EE. UU.

El petróleo pesa más que la transición política. Venezuela tiene las mayores reservas de crudo sin explotar del mundo, y la prioridad declarada de la Casa Blanca tras la captura de Maduro fue «que el petróleo vuelva a fluir», no la restauración democrática. Rodríguez ya ha entregado más de 70 millones de barriles a EE. UU., y Washington ha autorizado el desembolso de más de seis mil millones de dólares a su gobierno.

Intereses económicos concretos favorecen el statu quo. Figuras con peso en el Partido Republicano y en el entorno de Trump tienen intereses de que se consoliden los nuevos contratos petroleros.

La contraoferta a María Corina

La estabilidad se ha impuesto como criterio rector. La Casa Blanca teme que el regreso de Machado cree inestabilidad tanto al gobierno interino como sus propios objetivos en el país. Se le ha llegado a ofrecer, como alternativa, un cargo internacional —la Secretaría General de la ONU— en lugar de un papel de liderazgo dentro de Venezuela.

Machado divide a la propia administración estadounidense. Tiene detractores y valedores dentro de la administración Trump. El secretario de Estado, Marco Rubio, es su aliado más visible. Sus detractores prefieren esperar a las elecciones legislativas del 3 de noviembre en EE. UU., donde se renueva un tercio del Senado y la Cámara de Representantes al completo. Por ello, su regreso ha quedado subordinado al calendario político estadounidense, y no al venezolano.

En Washington hay dudas sobre si Machado cuenta con suficiente respaldo dentro de las FF AA venezolanas para sostenerse en el poder

Dudas sobre su capacidad real de gobernar. En Washington hay dudas sobre si Machado cuenta con suficiente respaldo dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas para sostenerse en el poder. Tampoco tienen certezas de que no quiera pactar con sectores del propio chavismo, que en Washington se consideran necesarios para una transición ordenada.

Venezuela compite con otros frentes globales. La atención y los recursos diplomáticos de Washington están repartidos entre la competencia con China, la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio, lo que reduce la atención para forzar una transición acelerada en Caracas.

Su lealtad pública a Trump no se ha traducido en resultados. María Corina Machado ha evitado críticas públicas contra la administración Trump, al que además le ha entregado su medalla del Nobel de la Paz. Pero Machado no ha conseguido que las palabras de apoyo de Trump se conviertan en una hoja de ruta concreta ni en un calendario electoral definido para su regreso.

Washington ha optado por interlocutores más manejables. En las negociaciones formales previstas para agosto entre el gobierno interino y la oposición, EE. UU. ha promovido a Dinorah Figuera en lugar de a Machado.

El desafío democrático: presión externa sin perder la calle

El reto para la oposición venezolana es doble: por un lado, mantener el interés y la presión de la comunidad internacional en un momento en que Washington reparte su atención entre otros frentes globales; por otro, evitar que esa dependencia del respaldo externo debilite la movilización interna que le dio a Machado su base de apoyo original.

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