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AnálisisEduardo ZalovichTel Aviv (Israel)

¿Puede España romper totalmente con Israel?

La cuestión estratégica de fondo es si el Gobierno de Pedro Sánchez puede sustituir rápidamente los equipos israelíes sin aumentar gastos, retrasar programas militares y perder capacidades tecnológicas

Ilustración de la ruptura de relaciones entre España e IsraelImagen creada con IA

Empecemos por el principio: claro que puede, y nunca estuvo tan cerca como ahora. La clave son las consecuencias.

Segun el exmilitar y analista de Defensa español Ramon Cuerda Riva «la desconexión y el veto a Israel implica una grave vulnerabilidad estratégica y un sobrecosto crítico para las Fuerzas Armadas... asimismo las consultas entre servicios de Inteligencia necesitan de una confianza que se está destruyendo».

Las relaciones de defensa entre Israel y España han sido más amplias que la simple compra-venta de armamento. Incluyen adquisiciones de sistemas militares israelíes, cooperación tecnológica, mantenimiento de equipos y proyectos de investigación y desarrollo.

La política de Pedro Sánchez desde octubre de 2023 ha generado una progresiva desconexión. España dejó de autorizar nuevas exportaciones de material militar a Israel y luego avanzó hacia una prohibición más amplia.

Sin embargo, el aspecto económicamente más relevante no es lo que España vendía a Israel, sino lo que compra, y los acuerdos tecnológicos adjudicados a empresas israelíes. Según datos citados por el Congreso, desde 2023 se adjudicaron contratos por más de 1.000 millones de euros, incluyendo programas como el sistema lanzacohetes SILAM y los misiles antitanque Spike.

Por ello, objetivamente, una ruptura completa tiene un coste potencial mucho mayor para Madrid que la pérdida de sus exportaciones a Jerusalén .

Beneficio mutuo

Israel posee una industria militar avanzada en misiles, defensa antiaérea, sensores, radares, guerra electrónica, sistemas no tripulados y tecnología de precisión. En 2025 sus exportaciones de defensa alcanzaron 19.000 millones de dólares, un récord histórico. Europa fue el principal mercado, con el 55 % de las exportaciones israelíes.

Para España, la relación con Israel le ha proporcionado acceso a tecnologías que complementan la capacidad de su propia industria.

El caso del SILAM es especialmente significativo: el programa español incorpora tecnología israelí de Elbit y producción local. El Ministerio de Defensa ha destacado que el proyecto implica producción industrial, transferencia tecnológica, formación y generación de empleo. También se destaca el programa Spike LR2, sistema antitanque adquirido por las Fuerzas Armadas. Según los datos, España adquirió 168 sistemas por 238 millones de euros.

Para Israel, la cooperación con España proporciona acceso a un importante cliente europeo, participación en programas industriales y oportunidades para desarrollar conjuntamente productos destinados también a terceros mercados.

El desequilibrio económico

Existe una diferencia fundamental entre las exportaciones españolas a Israel y las importaciones desde el país hebreo.

Las ventas españolas en defensa han sido relativamente pequeñas. El Gobierno afirma que desde el 7 de octubre de 2023 –día justamente de la masacre terrorista de Hamás– no se autorizaron nuevas operaciones de exportación. La situación cambia radicalmente al analizar las compras españolas.

Un informe del Centro Delas, identificó adjudicaciones de material de defensa a empresas israelíes o sus filiales por 1.027 millones de euros desde octubre de 2023. Entre ellas figuran 576 millones del SILAM, 238 millones correspondientes a los Spike LR2 y 207millones de sistemas POD para aviones de combate.

Esto demuestra que la interdependencia no se encontraba principalmente en las ventas españolas, sino en la dependencia de ciertas tecnologías y productos israelíes.

¿Qué coste tendría un corte total?

El primero sería económico e industrial. España tendría que sustituir sistemas, componentes y tecnologías israelíes por productos nacionales, europeos o de otros proveedores. Esa sustitución no puede realizarse inmediatamente y, en determinados casos, exige rediseñar sistemas completos, nuevas certificaciones, pruebas y procesos de integración.

El segundo coste sería tecnológico. La industria hebrea posee capacidades muy avanzadas en determinados nichos y desarrollar una alternativa desde cero puede requerir años y grandes inversiones. El propio Gobierno español reconoció que existe, en determinados programas, una dependencia tecnológica de Israel, aunque sostuvo que podía ser sustituida. La ministra de Defensa, Margarita Robles, afirmó que la desconexión tecnológica «no compromete en ningún caso la capacidad de las Fuerzas Armadas». Es una afirmación más política que técnica.

La cancelación anticipada de programas puede provocar indemnizaciones y altos costes de transición. En septiembre de 2025, Defensa comunicó que había completado la desvinculación de contratos con empresas israelíes, después de cancelar dos grandes proyectos por un valor de 1.000 millones de euros.

Consecuencias para Jerusalén

Para Israel, España representa un mercado menor que Estados Unidos o los grandes compradores europeos, pero tiene importancia política y estratégica. La pérdida de cooperación con un país de la UE puede dificultar la integración de empresas israelíes en ciertos programas europeos y reducir oportunidades de alianza industrial.

No obstante, el impacto económico directo sobre Jerusalén es inferior al que tendría sobre España, debido al extraordinario crecimiento de las exportaciones israelíes de defensa. Por lo tanto, la perdida sería estratégica y diplomática, más que financiera.

Desde una perspectiva estrictamente militar, mantener la cooperación permitiría a España acceder a tecnologías de alta especialización; reducir los plazos de desarrollo; aprovechar la transferencia tecnológica; mantener contratos de suministros de probada calidad y consolidar proyectos conjuntos. Ni un cambio de Gobierno en 2027 podrá recuperar automáticamente la confianza que se pierde. La cooperación funciona como un canal de diálogo institucional incluso cuando existen fuertes discrepancias.

El precio del sanchismo

La decisión de Sánchez tiene también una dimensión política. Su Gobierno sostiene que el embargo responde a la necesidad de no contribuir a la guerra de Gaza –ya interrumpida– y defender el derecho internacional. Pero su agresividad eliminó toda capacidad española de influir y arruinó una relación bilateral beneficiosa.

Además, existe una paradoja: mientras España trata de aumentar su autonomía tecnológica, su propio Ministerio de Defensa reconoce que la industria militar necesita una inversión extraordinaria. El plan aprobado contempla una inversión inicial de 10.470 millones de euros y otros 34.000 millones para modernización.

La ministra Margarita Robles declaró que la industria española de defensa genera 210.000 empleos y aporta 17.300 millones de euros al PBI español.

En definitiva, todos perjudicados

La suspensión de la cooperación militar y tecnológica entre Israel y España no debe analizarse únicamente como un embargo de armas. Se trata de una decisión con consecuencias sobre tecnología, industria, empleo, autonomía y capacidad militar.

Los datos disponibles indican que el impacto directo sobre Israel de las exportaciones españolas es relativamente reducido. En cambio, España ha sido un comprador importante de tecnología y sistemas israelíes, con contratos que superaron los 1.000 millones de euros en el período posterior a octubre de 2023.

Por ello, una ruptura completa puede resultar personalmente atractiva para Sánchez, pero tiene un enorme coste industrial y tecnológico. Según el ministro del Exterior israelí, Gideon Saar, «solo el antisemitismo fanático de Sánchez puede explicar decisiones tan delirantes, mientras defiende dictaduras y terroristas».

La cuestión estratégica de fondo es si España puede sustituir rápidamente los equipos israelíes sin aumentar gastos, retrasar programas militares y perder capacidades tecnológicas. El Gobierno sostiene que sí, pero la magnitud de los contratos cancelados y la necesidad de reemplazarlos muestran que el cambio no es gratis ni rápido.

En concreto, la cooperación produjo beneficios para ambas partes. Israel obtenía acceso a un mercado y oportunidades industriales; España recibía tecnologías defensivas de probada eficacia. Romper esa relación obliga a Madrid a buscar nuevos proveedores, realizar adaptaciones millonarias y retrasar su avance militar.