Comando de Defensa de las Islas Matsu, archipiélago de 19 islas e islotes en el estrecho de Taiwán
Taiwán destinará 600 millones de dólares a blindar refugios y hangares para cazas ante posibles ataques de China
Las mejoras buscan también reforzar la capacidad de instalaciones para resistir amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares, así como pulsos electromagnéticos
Taiwán sigue con prisa y sin pausa su estrategia de defensa para tratar de blindarse ante posibles agresiones de China.
Como nueva medida la Fuerza Aérea de Taiwán tiene previsto invertir 3.570 millones de dólares taiwaneses (unos 112,5 millones de dólares) entre 2027 y 2031. Su destino sería la modernización de la base aérea de Chiashan, situada en el condado oriental de Hualien y sede del mayor refugio subterráneo para aeronaves de combate de la isla.
La propuesta, incluida en el proyecto de presupuesto general del Gobierno central para 2027, prevé fondos para renovar diez sistemas principales de la instalación, entre ellos el suministro eléctrico de emergencia, los ascensores, las puertas de seguridad, la protección contra incendios y la ventilación y climatización, informó la agencia CNA.
Las mejoras buscan también reforzar la capacidad del complejo para resistir amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares, así como pulsos electromagnéticos.
El organismo castrense prevé destinar, además, otros 6.880 millones de dólares taiwaneses (216,8 millones de dólares) entre 2027 y 2031 a la construcción de 22 hangares de protección para aeronaves en Chiashan y otros cuatro en la base aérea de Shizishan, en el condado de Taitung (este), según la misma fuente.
Construidos entre mediados de los ochenta y principios de los noventa en las profundidades de la cordillera central de Taiwán, que alberga montañas de hasta 3.860 metros de altura, los refugios para aeronaves y los depósitos de munición de Chiashan están diseñados para soportar el impacto de bombas y fuertes terremotos.
De acuerdo con CNA, la base puede albergar bajo tierra alrededor de 250 aviones de combate, lo que la convierte en una instalación clave para preservar las capacidades aéreas de Taiwán en caso de un primer ataque de China, en particular una ofensiva con misiles contra los aeródromos de la isla.
La mejora de Chiashan y Shizishan se enmarca en la estrategia taiwanesa de «defensa resuelta y disuasión multicapa», que contempla desplegar en ambos emplazamientos el grueso de los cazas en tiempos de guerra.
En la actualidad, la Fuerza Aérea de Taiwán cuenta con unos 300 cazas, en su mayoría F-16 de fabricación estadounidense y, en menor número, F-CK-1 Ching Kuo (IDF) de producción local y Mirage 2000 de origen francés.