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La planta de enriquecimiento nuclear de Natanz, en el centro de IránAFP

Irán acelera el ritmo de construcción del búnker nuclear que Trump amenazó con destruir

Imágenes satelitales difundidas recientemente muestran que, este 2026 y a pesar de la guerra en curso con Estados Unidos, la República Islámica ha acelerado las obras en la Montaña del Pico

La Montaña del Pico, una ubicación completamente desconocida hasta la guerra entre Irán y Estados Unidos, vuelve a estar en el ojo del huracán tras conocerse, a través de la difusión de imágenes satelitales, que Teherán ha acelerado el ritmo de la construcción de lo que se sospecha es un búnker nuclear. Este monte está situado en un lugar estratégico, cerca de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz –que sufrió graves daños durante los bombardeos estadounidenses de junio de 2025–, al norte de la capital de Irán.

Un estudio reciente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, concluyó que las fotografías facilitadas por Satellogic «muestran más actividad en los accesos de la Montaña del Pico en 2026 que en cualquier otro momento de la historia del sitio». El think tank estadounidense recuerda que ya en octubre de 2025 registró que el ritmo de las obras en este lugar se había acelerado y que Irán había erigido un perímetro de seguridad alrededor de las instalaciones.

Pero ha sido a la sombra de la guerra cuando el régimen fundamentalista ha aprovechado para elevar y reforzar los accesos a las misteriosas instalaciones que se esconden bajo la Montaña del Pico, así como para nivelar y retirar el material de excavación o asfaltar la red vial interna. El pasado mes de julio, los servicios de Inteligencia de Israel ya advirtieron a Estados Unidos de que el pasado otoño la República Islámica había trasladado centrifugadoras de uranio y piezas de las mismas a este nuevo emplazamiento ante futuros ataques contra sus instalaciones nucleares.

De hecho, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó entonces con destruir el búnker nuclear. «Vamos a acabar con Pickaxe Mountain [Montaña del Pico]. Dile a los iraníes que estén preparados», advirtió Trump. «Estamos vigilando (Pickaxe Mountain) de cerca. No vemos actividad alguna allí. No les va bien con su situación nuclear. Cada vez que oímos hablar de ello, lo volamos por los aires. Por eso no les gusta hablar del tema. Pero probablemente nos encargaremos de Pickaxe relativamente pronto», dijo el republicano hace dos meses.

Hasta el momento, los bombardeos estadounidenses no han alcanzado esta instalación nuclear iraní, pero sí han apuntado contra otras localizaciones estratégicas, como la isla de Kharg, la gran mina de petróleo del régimen. Una de las razones podría ser que Pickaxe Mountain es una fortificación de granito profundamente enterrada y resultaría difícil destruir la instalación incluso con las municiones no nucleares más potentes de Estados Unidos, como la bomba antibúnker GBU-57 MOP. De lo poco que se conoce de este misterioso lugar es que se compone de una compleja red de túneles subterráneos situada a tan solo dos kilómetros al sur de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz.

En 2020, el responsable del programa nuclear iraní, Alí Akbar Salehí, fue el encargado de anunciar el inicio de las obras de una planta subterránea de montaje de centrifugadoras cerca de Natanz –considerada el corazón del proyecto de enriquecimiento de uranio de Teherán–, tras un sabotaje atribuido a Israel contra este centro ese mismo año. Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) solicitó información sobre las actividades que se estaban desarrollando en la Montaña del Pico, pero Irán ha negado el acceso a los inspectores del organismo de la ONU.

El CSIS apunta que, debajo de este monte, el régimen fundamentalista podría estar ocultando una planta de montaje de centrifugadoras, tal y como aseguró en su momento o, por el contrario, podría tratarse de una planta de enriquecimiento de uranio que pueda enriquecer las reservas actuales del país persa –unos 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %– hasta convertirlas en material apto para armas. Por último, también plantea la posibilidad de que la República Islámica esté «trasladando a la instalación subterránea más actividades de investigación relacionadas con las armas nucleares, como las instalaciones de metalurgia y conversión química que Estados Unidos e Israel destruyeron en Isfahán durante la Operación Martillo de Medianoche en junio de 2025».