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Maxim Silva Vega, periodista rusoLidia Fernández

Entrevista a Maxim Silva, periodista ruso

«En Rusia solo se puede ser periodista siendo propagandista del régimen»

Mientras Ucrania y Rusia libran una guerra sobre el terreno, otra pugna se libra por controlar qué se cuenta, quién lo cuenta y quién puede hacerlo. La libertad de expresión se ha convertido en otro frente del conflicto.

Maxim es periodista y gestor cultural. Nació en Moscú y ha vivido en Sevilla, Praga, Varsovia y Viena. Lleva más de dos décadas dirigiendo proyectos culturales. Sin embargo, para ejercer de periodista y como gestor cultural tuvo que salir de Moscú hace 11 años.

–¿Hay libertad de expresión en Rusia?

–Ahora, solo se puede ser periodista en Rusia siendo propagandista. Ya no puedes hacer periodismo en Rusia. Todo está controlado. Censurado y autocensurado. Si quieres trabajar para los medios, tienes que contar todo «como se debe». Es decir, no eres periodista, eres propagandista. Todos los medios están controlados.

–¿Cuándo empezó esa censura?

–Eso cambió gradualmente conforme Putin fue alcanzando poder. Él empezó a controlar todas las esferas de la vida.

–¿Y antes de que Putin llegara al poder?

–Antes, sí. Se podía escribir de todo. Aunque había oligarcas que tenían poder en los medios y ponían el enfoque, pero se podía escribir de todo. Era más o menos como ahora en Ucrania. Porque en Ucrania hay intereses, pero hay libertad de expresión.

–¿Tienen los rusos acceso a la información de Occidente?

–Claro. Tienen acceso, pero con VPN. Las autoridades están bloqueando META, Telegram y otras plataformas. La gente ve información a través de VPN. Pero hay que ser muy cuidadosos, porque pueden hacerte un registro de móvil aleatoriamente.

Para el régimen es muy importante mantener la imagen de que no hay guerra, de que todo está bien

En el aeropuerto, por ejemplo, cuando alguien regresa del extranjero pueden coger su móvil y ver si ha visto o revisado información de los «enemigos». Para el régimen es muy importante mantener la imagen de que no hay guerra, de que todo está bien.

–¿Y los bombardeos a Ucrania?

–Simplemente dicen que es mentira, y con eso es suficiente.

–¿Y la gente los cree?

La gente quiere creerlos. Al final, es más cómodo. La gente no se arriesga. Todo el mundo tiene miedo. Hay una estructura muy cerrada hacia arriba, cualquiera puede enterarse de «si haces algo que no es debido».

–¿No se plantea la sociedad rusa un cambio?

–En algún momento hubo un pacto no escrito con el Kremlin: «Nosotros vivimos tranquilos y tú haces lo que quieres».

–¿No es eso vivir como en una cárcel?

–Sí, pero la libertad no es un valor en Rusia. Hubo muy pocos momentos en Rusia en la que la gente gozó de libertad. En la gran mayoría del tiempo la sociedad vivió así.

La gente no tiene ese concepto de libertad como lo puede tener Occidente

La gente no tiene ese concepto de libertad como lo puede tener Occidente. Y mientras el Occidente deje que Putin tenga la posibilidad de ganar mucho dinero con la venta de petróleo, puede mantener el sistema financiero del país y evitar que colapse.

–Pero, la guerra ha encarecido mucho los precios.

–Ahora, en el ambiente ya ha aparecido una sensación de: «Putin, esto no es lo que nos prometiste, esto no es lo que pactamos». Es decir, nos gusta la guerra si vencemos, pero llevamos casi 5 años de guerra y aún no se sabe qué va a pasar. Si no podemos vencer, quizá lo mejor es parar. Pero tienen miedo de decirlo. Es una sociedad que vive permanentemente con miedo.

–¿Tan convencido estaba Putin de que acabaría con Ucrania en solo unos días?

–Al principio ellos pensaron que Ucrania sería un desfile… Sin embargo, desde aquel entonces el ejército ruso ha evolucionado muchísimo, al igual que el ejército ucraniano. Han aprendido. Y mientras tanto, Putin no sabe cómo salir de esta guerra. ¿Qué va a hacer con los casi 2 millones de soldados rusos? Son profesionales que cobran mucho dinero. Tendrán que empezar una guerra nueva para situarlos. Si no, qué va a hacer con ellos. No solo con los soldados, se ha invertido mucho en defensa, en armamento, en fábricas… Tenemos a Corea del Norte que es el mejor amigo de Putin que lleva años aislado y así vive. Rusia se convierte en una Corea del Norte.

–¿Cuál era el verdadero objetivo de Putin, la región del Donbás?

–No, eso solo es el pretexto. Le interesa todo Ucrania. Desestabilizar a la sociedad ucraniana, para que la vida sea imposible allí, que la gente esté descontenta con el Gobierno… para que vean que la única salida sigue siendo aceptar las demandas de Rusia. Lo mismo que con Europa, le interesa desestabilizar a los Gobiernos.

–Putin nunca llega a «hacer migas» con Occidente, cada vez se han ido tensando más las relaciones. Un punto de inflexión ¿fue la entrada de los Bálticos a la OTAN?

–Son todo pretextos. Los Bálticos no le interesan, pero Ucrania sí. Ucrania es el «hijo pequeño de Rusia», según Putin. Y Ucrania ya estaba dando pasos grandes hacia la Unión Europea. Él pensó que sería más fácil poner a Ucrania en su órbita. Pensó que sería como con Víktor Yanukóvich. Putin lo convenció para que no girara a la UE, ese fue el comienzo del Euromaidán.

Para Putin todo empezó en el Euromaidán, después fue Crimea, después Donbás… Desde ahí, Putin empezó a preparar… al ejército, estrategia, etc… Pero él no esperaba que los ucranianos respondieran así. Tampoco lo esperaban muchos rusos.

–¿Pensaban que se seguían sintiendo rusos y no ucranianos?

–Eso siempre se ha pensado, y la guerra ha conseguido todo lo contrario. Los ucranianos ahora más que nunca se sienten ucranianos.

–¿Qué pasa con todos los ucranianos ligados familiarmente a rusos? Muchos son rusoparlantes, sus familias viven en Moscú o en otras zonas de Rusia, Zelenski habla ruso…

–Simplemente a Putin no le interesan ni los ucranianos ni los rusos. A él le interesa su poder y le interesa conseguir Ucrania. Le da igual qué piensan los ucranianos o cómo se sientan. Para él, Ucrania es rusa. Rusia vive de los mitos.

Hay un axioma de que todos quieren el mal para Rusia… se quieren aprovechar de nosotros… de nuestros recursos…. Pero en la realidad solo un 5 por ciento de la población controla y goza de estos recursos, mientras la mayoría lleva una vida muy gris.

- ¿Puede escalar la guerra a algún país de la OTAN?

–Espero que esto no pase, y, además, Ucrania está luchando y así defendiendo a Europa. Pero en Rusia puede pasar de todo. A Putin le interesa desestabilizar a Europa, porque una Europa desestabilizada no podrá ayudar a Ucrania.

–En principio, Putin estará hasta 2036. Puede extender su mandato, pero no es inmortal, ¿qué pasará después?

–No sé. En Rusia puede pasar de todo. Ha sido así a lo largo de toda nuestra historia. Pueden pasar siglos y no pasar nada y cambiar todo en un día. Hay un dicho que dice: «lo peor que se le puede desear a alguien es vivir en tiempos de cambio».