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Magdalena Andersson, la candidata del bloque de la izquierda acaricia el triunfo en las urnasAFP

El resultado de las elecciones en Suecia podría cambiar el rumbo de un país que recupera su crecimiento

El bloque de la izquierda confía en mantener la exigua ventaja que posee, pero si se confirma podría estar en apuros para poder formar gobierno

La suerte está echada, pero no la conocemos con seguridad. Los recuentos preliminares anticipan una victoria, por la mínima, del bloque izquierdista, pero la diferencia de apenas 32.000 votos podría diluirse de aquí al fin de semana que se conocerá el escrutinio definitivo.

Los partidos suecos se preparan para una complicada lucha por el poder en el país nórdico. Mientras la oposición acaricia un triunfo posible frente al bloque de derecha, el Gobierno confía en sobrevivir a esta sacudida en las urnas.

Las cartas del voto están sobre la mesa, pero todavía faltan por descubrirse las que definirán el resultado final y decidirán quién es capaz de tejer las alianzas suficientes para dirigir el destino de una población de unos 10 millones y medio de personas.

El escrutinio definitivo llega tarde

El resultado preliminar puede cambiar en un par de días, cuando se contabilicen los «votos del miércoles». Es decir, los votos anticipados que hayan llegado con retraso más los procedentes del extranjero. El sistema electoral sueco, informa Efe, no es sencillo: consta de 6.312 distritos, de los que se ha contabilizado el 100 por 100.

A esos se añaden otros 314, los denominados «uppsamlingsdistrikt» (distritos de recolección), unas circunscripciones creadas para agrupar los «votos del miércoles». Con ellos contabilizados, el próximo fin de semana se conocerá el resultado definitivo.

0,6 puntos porcentuales de diferencia

Con el resultado preliminar, ahora el bloque opositor de la izquierda o rojiverde lleva una ventaja de tres escaños (176) sobre el bloque gubernamental del primer ministro, el conservador Ulf Kristersson (173), el 49,6 % frente al 49 %.

En las últimas elecciones, en 2022, el miércoles siguiente a los comicios se contabilizaron algo más de 220.000 papeletas, por lo que pueden tener importancia si se considera que ahora mismo solo 32.000 votos separan a ambos bloques.

El voto exterior tampoco ha tenido históricamente mucha influencia en el resultado electoral final en Suecia, con alguna excepción, como en 1979, cuando la izquierda liderada por el socialdemócrata Olof Palme perdió los comicios por las papeletas del extranjero, después de que solo 8.500 votos separasen a ambos bloques la noche electoral.

Sin poder formar Gobierno

«Si esto se mantiene, el gobierno de Ulf Kristersson habrá caído», afirmó el secretario del Partido Socialdemócrata, la fuerza más votada, Tobias Baudin. «Entonces será (la líder del partido) Magdalena Andersson quien se convierta en la nueva primera ministra», pronosticó, aunque se trataría de un proceso largo y lleno de «altibajos».

El líder de los Moderados, Ulf Kristersson, no se apunta a esta hipótesis. No ha perdido la esperanza de continuar como primer ministro, incluso si el bloque opositor obtiene más escaños, porque considera que Andersson tendrá dificultades para reunir a los partidos Socialdemócrata, los Verdes, la Izquierda y el Centro en una alianza de gobierno.

Kristersson abrió la puerta durante la noche electoral a buscar nuevas alianzas para conseguir apoyo para un Gobierno de centroderecha.

Para lograrlo, necesita atraer al Partido del Centro, que había presentado a Andersson como su candidata a primera ministra durante la campaña electoral.

Anteriormente, esa fuerza política ha rechazado respaldar a gobiernos que incluyeran al Partido de Izquierda o a la derecha dura (Demócratas de Suecia), que ha actuado de apoyo externo al Ejecutivo actual, pero que ha perdido su condición de segunda fuerza parlamentaria.

Kristersson se había comprometido hace unos meses a incluirlo por primera vez en un hipotético Gobierno de derecha.

«Ahora los votantes han hablado y le han suspendido a él (Kristersson) y a su Gobierno. Por lo tanto, han fracasado. Debería dimitir por iniciativa propia. En realidad, da igual: si no dimite voluntariamente, será destituido. Cómo lo haga depende de él», presionó, a pesar de no tener todas consigo, Baudin tras una reunión del Partido Socialdemócrata.

Kristersson sigue en el cargo

Al mismo tiempo que los principales dirigentes del Partido Socialdemócrata se reunían en la sede del partido en Estocolmo para intentar darle la puntilla a Kristersson, este convocó a la dirección del suyo.

«Tengo intención de mantener varias conversaciones. Tenemos un Gobierno estable en funciones que puede resolver todos los problemas que tenemos ahora mismo. Y volveré a hablar del tema cuando vea alguna oportunidad de avanzar», afirmó.

Se espera que las negociaciones entre los partidos comiencen realmente solo cuando los resultados electorales sean completamente definitivos.

Votar en el Parlamento

Kristersson no tiene que dimitir hasta que, eventualmente, pierda la votación parlamentaria sobre el cargo de primer ministro, que podría celebrarse dentro de unas semanas.

El próximo día 28, el nuevo Riksdag (Parlamento sueco) se reúne y elige a su presidente. El día 29 es la fecha más temprana en la que el presidente del Parlamento puede proponer a un candidato a primer ministro.

Entonces el Riksdag recién elegido votará sobre el candidato. Si más de la mitad de los diputados lo hacen en contra, el presidente del Parlamento iniciará el proceso para buscar un nuevo candidato a primer ministro.