Fundado en 1910

Christa Pike, condenada a muerte por el asesinato de Collen SlemmerCorreccionales De Tennessee

La asesina Christa Pike sobrevive a la inyección letal y deja en jaque el protocolo de Tennessee

La condenada recibió dos dosis de pentobarbital, pero continuó respirando durante casi una hora antes de ser trasladada a un hospital

La ejecución de Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee en 1996 por un asesinato, quedó interrumpida este miércoles después de que la reclusa sobreviviera a las dos dosis de pentobarbital administradas para provocarle la muerte. La mujer, que llevaba casi 30 años en el corredor de la muerte, fue trasladada posteriormente a un hospital, según informaron sus abogados a EFE.

El intento de ejecución se produjo después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos levantara la suspensión que un tribunal federal de apelaciones había impuesto horas antes, lo que permitió al estado de Tennessee continuar con el procedimiento.

Durante la ejecución, testigos presenciales escucharon durante varios minutos la respiración de Pike después de la segunda dosis y observaron movimientos de la reclusa antes de ser obligados a abandonar el lugar.

Los abogados de Pike señalaron en un comunicado recogido por medios locales que su cliente está siendo atendida en un hospital, aunque aseguraron que por el momento desconocen cuál es su estado de salud.

Una ejecución que se prolongó durante más de una hora

El procedimiento se desarrolló de una manera muy distinta a la prevista inicialmente. Durante la primera fase, Pike permaneció despierta, llegó a hablar con los funcionarios y cantó junto a su guía espiritual, que permaneció con ella en la sala.

La cortina que impedía a los testigos observar directamente la ejecución se cerró alrededor de las 19:46 hora local. Apenas tres minutos después volvió a abrirse y los periodistas pudieron comprobar que Pike seguía respirando.

Su guía espiritual regresó entonces junto a ella y los funcionarios iniciaron una segunda administración de pentobarbital.

La segunda dosis tampoco acabó con la vida de la reclusa. Los testigos volvieron a escuchar su respiración, además de fuertes ronquidos, y observaron movimientos de cabeza y el cuello. En un momento determinado, Pike incluso levantó la cabeza mientras permanecía sobre la camilla.

La cortina volvió a cerrarse alrededor de las 20:05, mientras se seguía oyendo la respiración de Pike. Un hecho insólito que se prolongó durante casi 50 minutos más, hasta que fueron obligados a abandonar la zona hacia las 20:53.

El protocolo no contempla qué hacer después

La periodista Catherine Sweeney, de la emisora WPLN, explicó posteriormente que el protocolo de Tennessee contempla una segunda administración de pentobarbital cuando la primera no consigue provocar la muerte.

El procedimiento establece el empleo de cuatro jeringas, dos de ellas cargadas con 50 mililitros de pentobarbital, y permite repetir la administración del fármaco. Sin embargo, según Sweeney, las instrucciones no determinan qué debe hacerse si el preso continúa con vida después de las dos tandas previstas.

La situación ha dejado abierta la cuestión de cómo debe proceder el estado ante una ejecución que no llega a completarse, algo que los periodistas presentes calificaron de extraordinario.

Poco después, los testigos observaron cómo una ambulancia abandonaba la prisión con las sirenas encendidas, aunque no pudieron determinar quién se encontraba en su interior.

Tampoco ha trascendido por ahora qué provocó que la ejecución no surtiera efecto. Entre las posibilidades que se manejan figura un problema durante la administración del pentobarbital o alguna dificultad relacionada con el acceso intravenoso, aunque no se ha confirmado ninguna de estas hipótesis.