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Ilustración de la posición estratégica de Hong Kong en la logística internacionalEl Debate / asistido por IA

Hong Kong, de 'faro de libertad' a nodo logístico de China en la guerra tecnológica contra EE.UU. y Taiwán

Si bien las infraestructuras de Hong Kong siguen siendo físicamente seguras y eficientes para el transporte han dejado de ser confiables para muchas empresas y gobiernos occidentales

En los últimos días han surgido alarmantes noticias sobre el uso de Hong Kong por parte de China para retener o apropiarse de tecnología militar o chips de alto valor estratégico que tiene como origen o destino Estados Unidos.

En medio de la guerra tecnológica entre Washington y Pekín, Hong Kong, tras caer bajo la influencia del régimen comunista chino, se ha convertido en un nodo logístico al servicio de sus intereses. Si bien, el aeropuerto hongkonés y sus puertos son de primer nivel en términos operativos, ya no son confiables para competidores o rivales de China.

Históricamente Hong Kong representó un bastión de libertades individuales y civiles en Asia, aunque técnicamente nunca operó como una democracia plena. La Región Administrativa Especial de Hong Kong se posición a nivel internacional como un «faro de libertad» por sus amplias libertades de prensa, expresión y asamblea de las que disfrutaron sus ciudadanos durante décadas en contraste con la China continental comunista.

Desmantelamiento de las libertades

Hong Kong pasó al control de la República Popular China la medianoche del 1 de julio de 1997 poniendo fin a 156 años de dominio británico y dando paso a un modelo denominado «Un país, dos sistemas» bajo el cual los comunistas de Pekín se comprometieron a respetar la autonomía económica, legal y social de Hong Kong durante 50 años (hasta 2047).

Sin embargo, el sistema de libertades de Hong Kong se desmanteló de manera drástica cuando Pekín impuso de forma directa la Ley de Seguridad Nacional en 2020 para tratar de frenar las masivas protestas prodemocracia. Esta ley criminalizó efectivamente la oposición política, forzó el cierre de los principales periódicos independientes (como el Apple Daily) y modificó el sistema electoral bajo la premisa de que «solo los patriotas» leales al Partido Comunista de China pueden gobernar.

En la actualidad, índices internacionales como el de Freedom House ya no catalogan a la ciudad como un territorio libre, reflejando que el histórico faro de libertades se ha apagado casi por completo.

Un nodo logístico a escala mundial

En el ámbito del transporte de carga aérea, Hong Kong no solo sigue siendo un nodo mundial, sino el número uno del planeta. El Aeropuerto Internacional de Hong Kong (HKIA) ostenta el título de ser el aeropuerto de carga más transitado del mundo. Ha mantenido esta posición de liderazgo durante 15 años desde 2010.

Mueve más de cinco millones de toneladas de carga anuales y es el punto neurálgico para el envío global de productos de alto valor, tecnología, componentes electrónicos y comercio electrónico internacional.

Hong Kong es una puerta de entrada entre Oriente y Occidente y se puede llegar fácilmente en vuelos internacionales

En contraste, a nivel de transporte marítimo Hong Kong ha sufrido un declive, pasando de líder mundial a un conector más en la región. Históricamente, el puerto de Hong Kong disputaba el primer puesto mundial en movimiento de contenedores junto a Singapur. Sin embargo, el panorama marítimo ha cambiado drásticamente.

En la actualidad, ha caído al puesto 12º en el ranking mundial de puertos de contenedores, moviendo alrededor de 13 millones de contenedores anuales tras encadenar varios años consecutivos de contracción, según datos de la Junta de Desarrollo Marítimo y Portuario de Hong Kong.

Esta caída se debe a que los puertos continentales han expandido su capacidad masivamente, permitiendo a las navieras cargar la mercancía directamente desde las fábricas de China sin necesidad de pasar por Hong Kong.

Eficiencia versus confianza

Si bien las infraestructuras de Hong Kong siguen siendo físicamente seguras y eficientes para el transporte de mercancías comerciales ordinarias han dejado de ser confiables para muchas empresas y gobiernos occidentales.

El ecosistema operativo de sus puertos y aeropuertos mantiene los más altos estándares mundiales de seguridad logística de nivel civil. Sin embargo, la creciente asimilación de la ciudad al control de Pekín ha transformado radicalmente la percepción de riesgo de potencias rivales como Estados Unidos, Taiwán, Japón, Corea del Sur o Australia.

El mayor recelo para las empresas de EE.UU. o Japón no es que la mercancía sufra daños, sino el espionaje industrial y el control de datos.

Con las leyes de seguridad nacional dictadas por Pekín, las autoridades chinas tienen plenos poderes legales para exigir manifiestos de carga detallados, inspeccionar sistemas digitales o intervenir registros logísticos si aducen «intereses estatales».

Por otro lado, el transporte de tecnología de doble uso (civil y militar), componentes aeroespaciales, criptografía o tierras raras a través de Hong Kong expone a las potencias aliadas a que el régimen de Pekín analice la trazabilidad de sus cadenas de suministro estratégicas como bien lo ha advertido el Center for Strategic and International Studies con sede en Washington.

En caso de una escalada militar o un conflicto directo (por ejemplo, en el estrecho de Taiwán o el mar de la China Meridional), el mayor temor de quienes usan su aeropuerto y puertos es que Hong Kong deje de operar bajo neutralidad jurídica comercial.

Ejecutivos del sector marítimo internacional, consultados por Reuters en en marzo de 2025, revelaron que han empezado a desviar discretamente barcos fuera del registro de bandera de Hong Kong por que existe el temor real de que, ante un conflicto abierto, Pekín ordene requisar mercancías, buques o activos pertenecientes a empresas de naciones declaradas hostiles.

Hoy en día, Hong Kong es un nodo global excelente, rápido y seguro para transportar bienes de consumo ordinarios (ropa, electrónica general, alimentos), pero para mercancías de alto valor estratégico, militar, tecnológico o de telecomunicaciones, los gobiernos y empresas de las potencias occidentales y del Pacífico ya no consideran a Hong Kong un territorio neutral o seguro, acelerando la búsqueda de rutas alternativas como Singapur, Taiwán o Vietnam según señaló un informe reciente del The Peterson Institute for International Economics, con sede en Washington.