La líder del Partido Socialdemócrata, Magdalena Andersson, asisten a una sesión del Parlamento sueco
El Parlamento sueco rechaza nombrar primera ministra a la socialdemócrata Magdalena Andersson
El Riksdag (Parlamento sueco) ha rechazado este jueves por 248 votos contra 99 el nombramiento de la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, como primera ministra al frente de un Gobierno en minoría, un resultado esperado ya que no contaba con el respaldo de las otras fuerzas de centroizquierda.
Además de los tres partidos de centroderecha que forman la coalición gubernamental saliente y de conservador Demócratas de Suecia (SD), votaron en contra de Andersson –tal y como habían anunciado– el Partido de Centro, el de Medioambiente y el de Izquierda, sus tres aliados en el bloque opositor de centroizquierda.
Pese a lo previsible del resultado, Andersson accedió a someterse a esta votación parlamentaria para hacer avanzar el proceso de formación de Gobierno, estancado después de que fuera incapaz de alcanzar un acuerdo con sus socios de bloque tras dos intentos consecutivos.
«La situación en el Parlamento sueco es muy compleja. Se necesitarán varias votaciones antes de que podamos tener un nuevo Gobierno», reconoció Andersson tras la votación a la cadena pública SVT.
La líder socialdemócrata, vencedora en las elecciones legislativas del pasado 13 de septiembre, fue designada seis días después de los comicios por el presidente en funciones del Riksdag, Andreas Norlén, para dirigir las negociaciones para la formación de un nuevo Ejecutivo.
Sin embargo, renunció a este mandato inicial el 28 de septiembre tras constatar las profundas discrepancias existentes entre dos de sus posibles socios, los centristas y el Partido de Izquierda.
Los centristas se oponen firmemente a que el Partido de Izquierda cuente con ministerios propios en un eventual Gobierno de coalición, mientras que los excomunistas –al igual que los ecologistas–, no están dispuestos a respaldar con sus votos un Ejecutivo del que no formen parte.
Andersson rompió finalmente las negociaciones después de que el Partido de Izquierda votara a favor de la reelección de Norlén, el candidato conservador, como presidente del Parlamento, en lugar de apoyar a la candidata socialdemócrata.
Tras una nueva ronda de conversaciones con los líderes parlamentarios, Norlén le entregó de nuevo el encargo a Andersson el 2 de octubre, aunque avisó de que esta vez los contactos formales deberían concluir forzosamente con una votación en la Cámara para elegir primer ministro.
Este segundo intento tampoco dio frutos y Andersson reconoció el pasado martes que no existían «las condiciones para formar un Gobierno que pueda ser tolerado por el Parlamento», aunque aceptó someterse a una primera votación en el Riksdag para acelerar el proceso.
Tras el rechazo del Parlamento a la candidatura de Andersson, Norlén mantendrá una tercera ronda de contactos con los líderes de los partidos para decidir a quién le encarga esta vez la formación del Ejecutivo.
La legislación sueca establece que el Riksdag debe rechazar a los candidatos a primer ministro en cuatro votaciones antes de que puedan repetirse unas elecciones generales.
El bloque opositor de centroizquierda liderado por Andersson ganó los comicios parlamentarios de septiembre por un estrecho margen, al conseguir 176 escaños frente a los 173 del bloque de centroderecha.
El Partido Socialdemócrata fue el más votado con el 28 % de los sufragios –su peor resultado en casi un siglo–, seguido por el Partido Conservador, con el 19,8 %, y el conservador Demócratas de Suecia, que retrocedió tres puntos y perdió su condición de segunda fuerza parlamentaria.