Una mujer iraní camina junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán, Irán, este lunes.
Irán intensifica los ataques a buques para recuperar el control del estrecho de Ormuz
Irán quiere elevar la apuesta sobre el estrecho de Ormuz, donde ha perdido el control, modificando sus tácticas militares para intensificar los ataques contra buques comerciales en esta vía estratégica y mantener la presión sobre los precios del petróleo antes de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre. La estrategia busca elevar el coste económico y político de la guerra para la Administración de Donald Trump, aseguraron dos altos funcionarios iraníes citados este miércoles por Reuters.
Los cambios, introducidos hace aproximadamente diez días, responden a la intención de Teherán de conservar capacidad de presión sobre Washington pese a los daños sufridos por sus fuerzas armadas desde el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí, el pasado 28 de febrero. Según las fuentes iraníes, el país también pretende ampliar sus operaciones al golfo de Omán y otras aguas próximas a Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica para el comercio energético mundial. Antes de la guerra, por sus aguas circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados internacionalmente. La amenaza sobre esta ruta ha provocado alteraciones en el tráfico marítimo y una mayor incertidumbre en los mercados. Aunque, desde el pasado mes de septiembre, y como consecuencia de la contraofensiva estadounidense en este cruce, las exportaciones de crudo de Oriente Medio, se recuperaron hasta superar los 17 millones de barriles diarios (mbd), acercándose así a los niveles previos al estallido del conflicto.
Menos tráfico y más ataques
Como consecuencia, la República Islámica ha intensificado en las últimas semanas los ataques contra los buques que tratan de pasar sin su permiso por la ruta alternativa de Washington. La Guardia Revolucionaria iraní está recurriendo a pequeñas embarcaciones para controlar los movimientos de los buques y señalar posibles objetivos. La táctica permitiría a Irán adaptarse a la destrucción de parte de sus sistemas de radar durante los ataques estadounidenses.
Teherán pretende aprovechar la vulnerabilidad del transporte energético para dificultar que Trump presente una reducción de los precios del petróleo como un éxito de su política exterior. Las elecciones legislativas del 3 de noviembre determinarán el control del Congreso y constituyen una prueba política para el presidente estadounidense.
El encarecimiento de la energía puede repercutir en los costes del transporte, la industria y los hogares. Además, la inseguridad marítima incrementa los riesgos para las navieras y las aseguradoras, con consecuencias para las cadenas de suministro internacionales.