Toque de queda en Francia: ¿Solución o más problemas?
Aunque, por el momento, los toques de queda limitados parece haber resultado efectivos, políticos de izquierdas los cuestionan
Una patrulla de la policía francesa pasa por la Plaza de la República de París
«Estos toques de queda localizados son eficaces», afirmó este martes el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, después de la primera noche en la que se estableció esta medida extrema en ciudades como París, Lille o Lyon, después de los gravísimos disturbios que se registraron el pasado fin de semana en Francia. Y algo de razón tenía, puesto que a lo largo de la noche del lunes al martes no se registró ningún incidente.
Las protestas no cesaron a pesar de los toques de queda. Este martes, sin ir más lejos, se produjeron manifestaciones en Lyon convocadas por sindicatos de estudiantes, unos 750 asistentes, y en Rennes unos 400 jóvenes se manifestaron hasta que fueron dispersados por la policía pacíficamente, ya que la marcha había sido prohibida. Tan solo en la localidad de Yvelines, en la periferia de París, cinco jóvenes fueron detenidos por asaltar a plena luz del día varios locales de un centro comercial.
Sin embargo, no todo es de color de rosa para el primer ministro francés. Aunque parece que los toques de queda sí dan resultado, de hecho, este martes se decretaron nuevas restricciones, algunas de las cuales se extenderán hasta el viernes, el propio líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, eso sí, acusado de ser uno de los promotores de la violencia, recordó a Lecornu que la potestad para decretar el toque de queda es «exclusiva» del presidente de la República, en este caso de Emmanuel Macron. Al menos así concluyó el líder de la extrema izquierda de la interpretación del artículo 16 de la Constitución Francesa.
Este artículo dice que «cuando las instituciones de la República, la independencia de la Nación, la integridad de su territorio o el cumplimiento de sus compromisos internacionales se vean amenazadas de manera grave e inmediata y se interrumpa el funcionamiento regular de las autoridades públicas constitucionales, el Presidente de la República adoptará las medidas que requieran estas circunstancias, previa consulta oficial con el Primer Ministro, los Presidentes de las Asambleas y el Consejo Constitucional».
Lo cierto es que el presidente Macron ya advirtió en un mensaje a la nación el domingo por la noche que los alcaldes podrán prohibir «ciertas reuniones». Y en el gabinete de crisis anterior a su comparecencia pública, otorgó al primer ministro la potestad para establecer «toques de queda limitados» en el espacio y en el tiempo.
No obstante, el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, también advirtió al Gobierno de que «el toque de queda debe ser algo excepcional y no convertirse en una respuesta permanente a la crisis, ni limitar de manera desproporcionada la libertad de circulación».
En España, imposible
En España, por ejemplo, sería imposible establecer los toques de queda que imperan en Francia. Aquí, el artículo 55 de la Constitución establece que algunos derechos fundamentales, entre los que se encuentra el de la libre circulación, «podrán ser suspendidos cuando se acuerde la declaración del estado de excepción o de sitio en los términos previstos en la Constitución».
En Francia ni tan siquiera se estableció el estado de emergencia. Es más, el propio ministro de Justicia, Gérald Darmanin, recordó el martes que cuando ocupó la cartera de Interior en 2023 reestableció los disturbios producidos tras la muerte de un joven por un disparo de la Policía «en tres días sin necesidad de decretarlo».
El mismo ministro anunció que, hasta el momento, 149 de los más de 2.500 detenidos durante los disturbios del sábado (aunque todavía no han pasado todos por el juzgado) ya se encuentran en prisión y algunos han sido condenados hasta a 5 años de cárcel.