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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (centro izquierda), saluda a sus seguidores junto a su esposa Sara en el mitin de la noche electoral tras el anuncio de los primeros sondeos a pie de urna, en Jerusalén

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tras el anuncio de los primeros sondeos a pie de urna, en JerusalénAFP

Las claves de las elecciones en Israel: ¿podrá Netanyahu seguir en el poder?

El bloque del primer ministro israelí pierde su mayoría en el Parlamento y el país se enfrenta a semanas, incluso meses, de arduas negociaciones bajo la amenaza de una repetición electoral

Las elecciones de este martes 27 de octubre en Israel se han seguido muy de cerca en todo el mundo. Esta cita con las urnas se planteaba como «crucial», marcada por el atentado terrorista de Hamás contra el sur del país hebreo el 7 de octubre de 2023, las posteriores guerras en la franja de Gaza, el Líbano y Siria, y la campaña militar contra Irán. Los sondeos daban una ajustada victoria al partido Yashar! (¡Recto!), del exjefe del Ejército israelí Gadi Eisenkot, que lidera la oposición contra el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Sin embargo, el resultado, que aún no es definitivo, dio un vuelco a lo largo de la noche y otorgó la victoria al Likud, la formación de Netanyahu, aunque su coalición ha perdido la mayoría en la Knéset (Parlamento israelí), al pasar de los 64 escaños a los 53, lejos de los 61 necesarios para formar Gobierno. Por su parte, el bloque anti-Netanyahu acumula 48 escaños, mientras que las formaciones árabes –Ra'am y la Lista Conjunta–, con 19 escaños, se consolidan como las fuerzas clave para determinar el futuro político de Israel. Ante este escenario, en el que ninguno de los dos bloques obtiene una mayoría clara, el Estado judío se enfrenta a semanas, incluso meses, de arduas negociaciones, bajo la amenaza de una repetición de las elecciones.

Los plazos están marcados y el tiempo empieza a correr desde ya. El primer ministro israelí compareció de madrugada en Jerusalén, rodeado de seguidores, para asegurar que formará «un Gobierno nacional de derechas y fuerte». Sin embargo, los números no alcanzan para cumplir esa promesa. Está previsto que el recuento oficial de votos finalice este viernes. Una vez contabilizados, se prevé que el próximo miércoles se ofrezca el resultado final, tras sumar también el voto desde el extranjero, al que solo tienen derecho los diplomáticos y sus familiares.

Desde ese momento, el presidente de Israel, Isaac Herzog, tiene una semana para reunirse con los principales candidatos y decidir cuál de ellos tiene más posibilidades de formar Gobierno. Este no tiene por qué ser necesariamente el líder de la formación más votada, por lo que tanto Netanyahu como Eisenkot deberán convencer a Herzog de que son los más hábiles en el complejo mundo de las alianzas y los pactos políticos. Desde su designación, el elegido cuenta con 28 días para llegar a acuerdos, un plazo que se puede extender otros 14 días si es necesario.

Si este no es capaz de formar un Ejecutivo, el presidente israelí puede pasar el testigo a otro de los líderes políticos que hayan obtenido un amplio apoyo en las urnas. Este tendría un calendario similar, lo que supondría un plazo de aproximadamente dos meses desde que los israelíes fueron convocados a las urnas. Si también fracasa, el Parlamento podría proponer a otro candidato en los siguientes 21 días. Si ninguna de estas opciones ofrece resultados, Israel se vería abocado a convocar nuevas elecciones en un plazo de 90 días. Este escenario no es algo excepcional en el Estado judío, acostumbrado a vivir en una constante inestabilidad política. El país hebreo llegó a celebrar hasta cinco comicios en menos de cuatro años, entre 2019 y 2022.

Para evitarlo, tanto Netanyahu como Eisenkot tendrán que romper sus promesas electorales. Deberán entenderse y formar un Gobierno de unidad –algo a lo que se han negado– o el exjefe del Ejército israelí tendrá que llegar a un acuerdo con los partidos árabes, mientras que él, por ahora, primer ministro podría engatusar a algún diputado del bloque opositor para que se pase a sus filas e ir sumando así escaños. El líder de Yashar aseguró, tras conocerse los resultados, que hará «todo lo posible para formar un Gobierno sionista», es decir, sin el respaldo de los árabes, que represente «a todos los ciudadanos de Israel por igual», al tiempo que confesó que «sería un error ir a elecciones de nuevo». En Israel, por ahora, las cuentas no salen.

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