Esto es precisamente lo que trata de evitar la DGT
Vandalismo
«A martillazo limpio»: así intenta proteger sus radares la DGT contra los vándalos
Los ataques contra los radares de carretera son cada vez más habituales, por lo que la DGT ha optado por protegerlos dentro de cajas blindadas
Tal y como explica la revista de la Dirección General de Tráfico, los actos vandálicos contra material público ubicado en las carreteras son relativamente habituales, aunque los radares son sin duda alguna los preferidos a la hora de ejercer este tipo de violencia.
Aunque parezca mentira, es relativamente habitual que un conductor que acaba de ser sorprendido por el flash de un radar se baje del vehículo y la emprenda a golpes contra el dispositivo, algo difícil de creer si tenemos en cuenta que queda registrada la matrícula del vehículo en cuestión.
A golpes contra el radar
Sólo la caja del radar tiene un precio en torno a los 15.000 euros, a lo que hay que sumar los más de 40.000 euros que cuestan los aparatos de medición de alta precisión que tiene en su interior, por lo cual cualquier conductor debería pensárselo dos veces ante de emprenderla a golpes contra uno de ellos.
En ocasiones un poco de pintura es suficiente para inhabilitarlos
De acuerdo con la legislación actual, el responsable de este tipo de actos debe hacer frente tanto al pago del coste de los elementos rotos como a una multa por vandalismo que asciende a 3.000 euros, por lo que la broma puede salirle muy caro.
Más de 50.000 euros de sanción
En cualquier caso la DGT tiene muy claro que este tipo de actos se repiten periódicamente y son imposibles de evitar. Basta con circular por cualquier carretera para encontrarse con multitud de aparatos de este tipo inservibles.
En muchos casos ni siquiera utilizan la fuerza, sino que les basta con rociar con pintura negra las ventanas a través de las cuales 'ven' tanto el radar de velocidad como la cámara.
Algunos equipos se rompen a conciencia
Recientemente la DGT acaba de hacer pública una directriz para la adquisición de nuevos equipos de radar, incluyendo las cajas blindadas donde se resguardan.
Cajas blindadas
De acuerdo con la directriz, las cajas deben disponer de doble ventana frontal y de otra lateral, para la ubicación de los aparatos de medición.
Los visores a través de los que ‘ven’ los dispositivos deben disponer de vidrio de alta seguridad de 23 milímetros de grosor, con cuatro laminados intermedios de policarbonato para hacerlo aún más resistente.
La antena debe estar también protegida por una plancha de metacrilato de 20 milímetros de espesor. Todas las ventanas deben disponer de una tapa desmontable de protección, pues en función del tipo de radar se usarán unas u otras.
Este es el formato elegido por la DGT
Las cajas deben instalarse en mástiles elevados y deben disponer de sistema de climatización interior, para hacer frente al calor y al frío asegurando un correcto funcionamiento de los aparatos, tal y como exige el instituto español de metrología para su homologación.
Por supuesto las cerraduras deben ser de alta seguridad y la tornillería de acero inoxidable, para evitar problemas con la lluvia. Además deben tener conexión inalámbrica y alimentación por placas solares, para no depender de cableado exterior.