Las ADAS pueden modificar trayectoria y velocidad del vehículo

Las ADAS pueden modificar trayectoria y velocidad del vehículo sin la intervención del conductor

Práctico en carretera

Los sistemas de seguridad obligatorios en 2024 que van a disparar el precio de los coches

Estas ocho ayudas electrónicas tienen un coste de entre 1.000 y 2.000 euros por vehículo

Corría el año 2019 cuando la Unión Europea se planteaba un ambicioso objetivo: disminuir los fallecidos en carretera a la mitad en 2030 respecto a los datos de 2012, un paso intermedio camino de plan Vision Cero, que contempla alcanzar la tasa de mortalidad cero en carretera en 2050.

Más allá de la concienciación de los conductores o la mejora de la formación vial, la realidad es que estos objetivos se basan sobre la conducción autónoma, es decir si tenemos en cuenta que gran parte de los accidentes en carretera son por fallo humano, podemos eliminarlos eliminando la intervención humana.

Adiós a conducir

En este complicado camino hacia la conducción autónoma se van dando pequeños pasos que en este caso son las ADAS (Advaced Driving Asistance System), una serie de ayudas a la conducción que fueron enumerados en 2019 y que se fijaron como obligatorios en todos los coches que se homologaran a partir de julio de 2022.

ADAS obligatorias

Detector de ángulo muerto
Detector cansancio
Alerta de colisión
Control de mantenimiento de carril
Control de crucero adaptativo
Frenada de emergencia con detección de peatones
Preinstalación de alcoholímetro
Caja negra que recoge datos de conducción
Las ADAS vendrían a ser como los sentidos del coche

Las ADAS vendrían a ser como los sentidos del coche

Estas ayudas pasarían a formar parte del equipamiento obligatorio de absolutamente todos los coches nuevos que se vendiera en la Unión Europea a partir de julio de 2024, fecha a la que nos acercamos peligrosamente.

La fecha clave

La introducción de estas ayudas en todos los automóviles va a tener una doble consecuencia, por un lado todos los coches van a subir de precio, pues se trata de sistemas tecnológicamente muy avanzados que suponen la instalación de decenas de cámaras, sensores y radares en los coches para captar lo que está pasando alrededor.

La segundo consecuencia va a ser la desaparición de decenas de modelos nuevos que literalmente no tienen margen para incrementar su precio, pues en muchos casos estas ayudas obligan al fabricante a rediseñar por completo un automóvil.

Este aparato en el parabrisas permite literalmente que los coches vean la carretera

Este aparato en el parabrisas permite literalmente que los coches vean la carretera

De hecho ya hay modelos como el Ford Fiesta o el Kia Rio que se han quedado por el camino ante la imposibilidad de repercutir este coste más el de la reducción de emisiones.

Una feria constante

Sin entrar en su eficacia para evitar accidentes, funcionalmente estas ayudas pueden calificarse como una verdadera aberración para el conductor y los acompañantes, una tormenta electrónica de sensores, pitidos, alarmas y destellos que pueden convertirse en un dolor de cabeza.

El coche puede convertirse en una pesadilla para el conductor

El coche puede convertirse en una pesadilla para el conductor

Además la Unión Europea se ha encargado de legislar al detalle su funcionamiento, de tal forma que los fabricantes no pueden instalar un botón directo para desconectarlas, sino que debe hacerse a través del menú de la pantalla multimedia y con la condición de que vuelvan a conectarse automáticamente tan pronto como paramos y volvemos a arrancar el coche.

Más allá de estos chivatos, que pueden llegar a amargarnos, hay algunas tan intrusivas y molestas como la que controla que no nos salgamos de nuestro carril, pues no sólo pita si pisamos una línea sin poner el intermitente, sino que llega a intervenir sobre la dirección del coche para devolvernos a nuestro carril de un volantazo, lo que llega a sorprender a los conductores y desencadenar una situación de riesgo.

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