El vehículo de la marca Toyota

El vehículo de la marca Toyota

Insólito

Lleva su Toyota a la ITV y no da crédito cuando se entera de que no es un Toyota

Los acuerdos desconocidos entre las marcas provocan situaciones como esta, con un comprador sorprendido porque el coche que conduce no es el que pensaba

Hace ya años que el mundo del automóvil hace extraños compañeros de viaje, la clave está en que en numerosas ocasiones los fabricantes cierran acuerdos entre ellos para compartir el desarrollo de determinados modelos o motores, lo que les permite ahorrar costes y a su vez tener presencia comercial en determinados segmentos.

Si hay un fabricante que tiene experiencia en la fabricación de industriales es Stellantis (Peugeot y Citroën fundamentalmente) que lleva desde hace décadas como líderes del mercado con modelos como la C15, la Berlingo o la Partner.

100 % profesional

Esta es una de las razones por la que el gigante japonés Toyota decidiera llegar a un acuerdo con ellos hace años para la fabricación de sus industriales ligeros. El acuerdo incluye que la marca nipona comercializaría las furgonetas ligeras producidas en Vigo por Stellantis bajo su propia marca, se trata del Toyota Proace City.

El Toyota Proace, un vehículo muy fiable

El Toyota Proace, un vehículo muy fiable

En este caso el acuerdo suele consistir en que la marca comercializadora le compra una serie de coches al año a la firma fabricante. Estos coches suelen ser exactamente iguales y las diferencias suelen consistir en un cambio de anagramas y en ocasiones la sustitución de determinados elementos identificadores sencillos como puede ser el volante o la palanca de cambios.

Acuerdos poco conocidos

Es cierto que habitualmente el que compra uno de estos coches sabe perfectamente lo que hay detrás, pero también es cierto que en ocasiones el comprador puede no estar al tanto de este tipo de acuerdos.

La clave está en el anagrama que encuentra en el motor el técnico ITV

La clave está en los anagramas que encuentra en el motor el técnico ITV

Se trata de una técnica muy habitual que alcanzó su máxima expresión cuando en los 90 el grupo Volkswagen compartía todos sus componentes entre sus marcas Audi, Skoda, Seat o Volkswagen de manera que la gente se compraba por ejemplo un Seat y quedaba muy sorprendida cuando descubría numerosos componentes con el sello de Audi, aunque en este caso se trataba de un intercambio de componentes dentro de un grupo.

En este caso tiene que ser un técnico de la ITV quien descubre que realmente la furgoneta que está inspeccionando no es una Toyota, sino que se trata de un vehículo fabricado por Stellantis, tal y como puede comprobar por los anagramas de numerosos componentes en la parte inferior del vehículo.

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