Begoña Gómez a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla
Declaración
Los dos coches de Begoña Gómez: el SUV en el que llegó al juzgado y el híbrido en el que se marchó escoltada
En este tipo de operativos la escolta trata de crear confusión con los coches que forman la caravana para que nadie sepa en cuál va el protegido...
Finalmente le llegó el turno a Begoña Gómez, que tuvo que desplazarse hasta los juzgados de Plaza de Castilla para declarar por los delitos de los que la acusan desde hace tiempo.
Tal y como suele ocurrir en este tipo de declaraciones, decenas de periodistas y curiosos se agolparon en la puerta de los juzgados desde horas antes de su llegada para tratar de conseguir las mejores imágenes o simplemente curiosear con lo que ocurre.
El juego del engaño
Así, la llegada a las instalaciones suele ser uno de los momentos más animados para la prensa, porque una vez dentro es muy difícil conseguir imágenes.
El vehículo entró detrás de un Dacia Sandero que podría formar parte del operativo
En este caso la llegada de Begoña Gómez no defraudó a nadie, pues tal y como era de esperar llegó escoltada y en una caravana de lo que parecían tres coches oficiales, algo que encaja perfectamente con la realidad de este tipo de despliegues.
Caravana oficial
En concreto y aunque es difícil decir con seguridad en qué coche viajaba la mujer del presidente, todo parece indicar que iba dentro de un Ford Kuga, aunque en la zona también pudo verse a su llegada un Dacia Sandero que entraba también al juzgado y un Opel Insignia que pasaba de largo la puerta del mismo, algo habitual en los operativos de escolta.
El Nissan Qashqai en el que abandonaba los juzgados Begoña Gómez
Lo realmente curioso es que de acuerdo con las imágenes facilitadas, Begoña Gómez abandonaba los juzgados en otro coche diferente, en este caso se trata de un Nissan Qashqai, seguido de un Hyundai i30 N, un coche deportivo tipo GTi y realmente veloz.
El Hyundai detrás del Nissan de Begoña
Se trata de una táctica habitual de los escoltas en operativos de protección, en este caso cambian de coche para despistar a periodistas y curiosos que están fuera esperando, sobre todo de cara a evitar que algún loco cometa algún delito peligroso para la integridad del protegido como tirarle piedras o tratar de detener el coche tirándose encima, tal y como ya ha ocurrido en otras ocasiones.