Los conductores están aprendiendo a convivir con las Zonas de Bajas Emisiones
Emisiones
La verdad tras las Zonas de Bajas Emisiones que no conocen los conductores: hay mucho dinero en juego
A día de hoy ni la mitad de las ciudades que deben tener Zonas de Bajas Emisiones las han activado y las que lo han hecho ha sido empujadas por un motivo puramente económico
Lejos de lo que podía parecer un mero trámite, las Zonas de Bajas Emisiones de las 150 ciudades españolas que deberían tenerlas en funcionamiento desde 2023 se está convirtiendo en una verdadera pesadilla tanto para los conductores como para los equipos municipales.
La justicia está echando atrás gran parte de las que estaban en funcionamiento por problemas formales serios, como por ejemplo por la falta de un estudio de las consecuencias económicas, lo que está obligando a muchos ayuntamientos a replantearlas por completo y volver a aprobarlas.
Empezar de cero
Hay que tener en cuenta que pese a que las 150 ciudades españolas con más de 50.000 habitantes deberían haberlas activado el 1 de enero de 2023, la realidad es que a día de hoy no están en funcionamiento nada más que entre 50 y 60 municipios, lo que quiere decir que ni siquiera la mitad de las ciudades que deberían haberlas activado lo han hecho.
Algunas ciudades se han declarado insumisas de las bajas emisiones, con el proceso en tribunales
Detrás de la activación de las Zonas de Bajas Emisiones está el Gobierno, que está presionando a los municipios con todas las armas a su alcance para que las activen ya, aunque el problema es que carece de recursos legales para hacerlo.
El Gobierno presiona
El Gobierno nos ha vendido que es la Unión Europea quién está detrás de las Zonas de Bajas Emisiones, aunque nada más lejos de la realidad. Bruselas lo que ha planteado es un sistema de control de la calidad del aire cada tres años que obliga a las ciudades a poner en marcha mecanismos para que la mejora del medioambiente.
En este caso las ciudades pueden optar por otras soluciones como poner peajes o prohibir directamente la circulación, eso en el caso de que la calidad del aire sea mala. Así las cosas ya se ha hecho público lo que ganan las ciudades que las activan...
Valencia ha destapado lo que gana un municipio al activar las ZBE
El asunto ha saltado a la luz a raíz de que el Ayuntamiento de Valencia no haya sido capaz de sacar adelante la última versión de las Zonas de Bajas Emisiones porque Vox no ha apoyado a la alcaldesa, María José Catalá. Esto ha provocado que los grupos políticos del Consistorio se echen en cara que Valencia va a perder hasta 115 millones de euros en subvenciones dependientes de los fondos europeos Next Generation.
Se trata de una partida de subvenciones que puso en marcha Bruselas para reactivar la economía europea tras la epidemia de Covid, apostando por una industria sostenible.
Adiós a las subvenciones
Los ayuntamientos pueden desbloquear estas ayudas si activan las Zonas de Bajas Emisiones de manera definitiva, lo que hace que el Gobierno lleve a cabo estas transferencias de dinero. De hecho en algunos casos es posible que tengan que devolverlas si las ZBE no siguen en funcionamiento.
En paralelo el Gobierno ha previsto otro método para presionar a los ayuntamientos insumisos, que consiste en retirarles las subvenciones al transporte público, lo que va a provocar una subida de precios generalizada del tranvía y del autobús, lo que finalmente van a pagar los usuarios. Para hacernos una idea en el caso de Valencia el bonobús se encarecerá en torno a un 67 % si desaparecen estas subvenciones.