Conducir por Marruecos es otra aventura
Práctico
El problema menos conocido de conducir en Marruecos: lo hace todo el mundo
Un conductor desvela esta curiosa costumbre de los conductores de Marruecos que puede llegar a incomodar a los que no la conocen
Es difícil encontrar un lugar tan cercano físicamente pero en el que las costumbres sean tan diferentes como en Marruecos, los 15 kilómetros del estrecho de Gibraltar separan dos civilizaciones muy distintas, un lugar en el que pese a que nuestro carnet de conducir sea válido, al menos temporalmente, las cosas son muy diferentes.
Tal y como explica este conductor, en Marruecos al ponerse al volante de un coche hay cosas que no dejan de sorprender y que pueden llegar a ser incluso molestas. En este caso este conductor hace referencia a lo que hacen con las luces de los coches, algo que puede llegar a desconcertar.
Siempre largas
En este caso basta circular por la noche por Marruecos para darse cuenta de que allí es habitual usar las luces largas del coche de manera habitual, independientemente de que con ello deslumbremos a otros conductores.
El problema es que sin largas allí no se ve nada
Tal y como explican los que conocen la tierra, el problema de Marruecos es que la iluminación de las carreteras es muy mala, por no decir que es casi inexistente, lo que provoca que los conductores se vean obligados a utilizar las largas.
El problema es que allí hay muchos caminos y carreteras sin asfaltar que los habitantes se ven obligados a cruzar casi a diario para llegar a su destino, incluso durante la noche, todo ello sin citar que los animales en numerosas ocasiones están sueltos y al borde de la carretera, con lo cual es extremadamente difícil verlos durante la noche.
Es una obligación
Así no debe tomarse como un gesto para molestar a otros conductores ni nada parecido, sino que allí es casi una obligación para evitar situaciones de peligro, por lo que ni siquiera los agentes de la autoridad les van a sancionar por llevar las luces largas de los coches puestas durante todo el rato.
Una costumbre que no por curiosa no deja de ser molesta en cualquier caso, eso sí, allí que te den ráfagas largas con el coche es de lo más habitual.