Tecnológicamente los dos sistemas tiene poco que ver

Tecnológicamente los dos sistemas tiene poco que verImagen generada por IA

Industria

¿Qué diferencia hay entre una fábrica de coches y las ensambladoras que montan las marcas chinas en España?

Se trata de dos modelos productivos muy diferentes que afectan directamente a la inversión necesaria y al número de trabajadores

Las marcas chinas han llegado a España y Europa para quedarse y nuestro país se ha convertido en la pasarela de entrada al continente europeo para muchas de ellas. Entre otras cosas, llegan atraídas por la buena sintonía existente entre Pedro Sánchez y el Gobierno chino y por un mercado que es muy permeable al factor precio, uno de sus principales argumentos.

Desde la llegada a España de MG (grupo SAIC) hace cinco años su presencia no han parado de crecer en cuota de mercado y en número de fabricantes, hasta el punto de que a día de hoy rondan ya un 10 % de cuota de mercado y sueñan con cerrar este año en el 20 % y el año que viene en el 30 %, caso de cumplirse sus previsiones de venta.

Aspiran a un 30 % del mercado

Ebro fue la primera en inaugurar una nueva línea de negocio al llegar a un acuerdo con el grupo Chery (Omoda y Jaecoo) para la comercialización de modelos chinos bajo la marca española con una diferencia muy importante con el resto de marcas, pues en este caso la firma puso en marcha la primera ensambladora de coches en España y en territorio comunitario.

El modelo industrial no tiene nada que ver

El modelo industrial no tiene nada que ver

Para ello eligieron la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca, Barcelona, que había cerrado meses antes y despedido a todos los trabajadores. Se trata de una ensambladora en formato CKD (Completely Knocked Down), muy diferente de una fábrica tradicional que actúa bajo los estándares OEM (Original Equipment Manufacturer).

Como en el IKEA

Para entender la diferencia y usando un símil de carpintería, las fábricas CKD serían el IKEA del automóvil, en este caso el coche llega en un kit modular que se ensambla por completo dentro de las instalaciones, por lo que no se puede hablar de una fábrica, sino de una ensambladora.

Las diferencias con una fábrica tradicional son muy importantes, lo que no significa que una ensambladora esté mal, pero no es apropiado hablar de una fábrica tradicional. De hecho, donde hoy hay una ensambladora puede ser la simiente para la puesta en marcha de una fábrica tradicional, el plan de Ebro en la Zona Franca.

La simiente de una fábrica

Para hacernos una idea, la puesta en marcha de una fábrica tradicional supone una inversión de unos 3.000 millones de euros y la contratación de entre 3.000 y 5.000 trabajadores, frente a los 100 millones de euros necesarios para reindustrializar la planta de Nissan y el millar de trabajadores en plantilla.

La ensambladoras no tienen soldadudara

La ensambladoras no tienen soldadura

Por otro lado hay que tener en cuenta que la producción de una fábrica OEM suele superar los 1.000 coches diarios y hasta 2.000 o 3.000, mientras que una ensambladora suele firmar entre 100 y 200 coches diarios.

Por último, en el apartado de proveedores, las fábricas tienen el 70 % de los fabricantes de los componentes que usan en un radio de 50 kilómetros, mientras que en el caso de las ensambladoras no llegan ni al 20 % de proveedores locales, pues casi el 100 % del coche llega en cajas. De hecho, por cada empleo directo de una fábrica tradicional se crean hasta 5 indirectos.

La zona de pintura también distingue una ensambladora de una fábrica

La zona de pintura también distingue una ensambladora de una fábrica

Estas últimas crean mucha más plusvalía local y son generadores de ingresos a una escala mucho más alta. A efectos prácticos, dentro de sus instalaciones cuentan con zona de estampación de carrocería, pintura, soldadura y todo lo necesario hasta que los coches salen producidos por sus puertas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas