Un agente revisa el acceso a un depósito de carburante

Un agente revisa el acceso a un depósito de carburante

Carretera

La razón por la que la Guardia Civil está revisando los tapones de los depósitos de los coches

Los depósitos de carburante se han convertido en una zona caliente para los agentes de la Guardia Civil, que ya los revisa con atención

Tradicionalmente los depósitos de los coches han sido considerados una ‘zona caliente’ que normalmente los agentes de la Guardia Civil de Tráfico revisaban en los controles, la clave era comprobar el tipo de carburante que llevan los vehículos en el depósito, para evitar que utilizaran combustible agrícola.

Así sacaban una muestra y simplemente por el color ya sabían perfectamente si era uno u otro carburante. Ahora, tal y como han explicado en redes sociales, el motivo de controlar los depósitos de los coches es bien distinto.

¿Qué buscan?

En esta ocasión los agentes van buscando sustancias prohibidas que durante muchos años los consumidores han escondido en la ‘boca’ del depósito de carburante del vehículo.

Ya no suelen buscar carburante agrícola

Ya no suelen buscar carburante agrícola

Al abrir la trampilla que protege siempre el tapón que da acceso al depósito suele quedar un espacio amplio, un compartimento en el que lo mismo se puede guardar droga que dinero.

Drogas, dinero...

Por un lado se trata de una zona relativamente ‘segura’ pues la mayor parte de estas portezuelas se cierran con pestillo y se abren con el cierre centralizado del coche y por otro, y más importante, quedan lejos del alcance de los perros de la Guardia Civil.

La razón es muy sencilla, el olor de la sustancia que han escondido queda completamente camuflado por el olor del carburante, esa es una zona en la que suelen caer gotas por lo que suele estar impregnada de carburante, que camufla por completo cualquier otro tipo de olor.

Suele ser escondite de droga, por eso lo miran

Suele ser escondite de droga, por eso lo miran

Ahora que se trata de un escondite conocido ha cambiado y suelen ocultar las sustancias en el vano motor, donde hay más espacio y recovecos, aunque los agentes de la Guardia Civil suelen dar siempre con ello si se lo proponen en cuestión de minutos. Un compartimento que era un clásico en los festivales musicales para llevar todas las sustancias prohibidas.

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