La idea es alcanzar el reciclaje total de los automóviles
Fabricación
Bruselas empuja al abismo a la industria europea del automóvil y convierte a los coches en contenedores de reciclaje
Plástico, acero y aluminio reciclados serán en breve componentes obligados en los nuevos automóviles, lo que va a disparar el coste de fabricación una vez más
Aunque el automóvil supone hoy casi un 10 % del PIB europeo, da la sensación de que Bruselas lleva años ninguneándolo, pues solo así se entiende la presión a la que está sometiendo a los fabricantes, que atraviesan una de las mayores crisis estructurales de su historia.
Conviene saber que una crisis estructural de estas dimensiones puede suponer que el sector entero del automóvil caiga como un castillo de naipes, sobre todo si tenemos en cuenta el papel de los fabricantes chinos, que tienen dinero ‘infinito’ para suplantar a la industria europea o lo que es aún peor, entrar al accionariado de las marcas y directamente quedarse con ellas y sus fábricas.
La espada de Damocles
De una u otra forma todos los fabricantes europeos han denunciado públicamente la presión y el exceso de burocracia al que les está sometiendo Bruselas, hace días que el mandamás de Renault, François Provost, denunciaba que hay cientos de ingenieros en las marcas dedicados a que sus coches cumplan con las exigencias de Bruselas, mientras no pueden trabajar en el desarrollo y evolución de nuevos coches.
La clave ahora está en los plásticos y en su reciclaje
El automóvil europeo emplea a casi 20 millones de personas en Europa, casi un 10 % de la población activa, aunque Bruselas parece no enterarse y sigue presionando a los fabricantes, ahora con una nueva ley de reciclajes que va a volver a encarecer el precio de los coches, pues no nos engañemos, en última instancia es el cliente final quién termina pagando la presión que ejerce Bruselas en materia de seguridad y emisiones.
Los clientes siempre pagan
La nueva regulación de Bruselas, que ya ha sido aprobada, hace responsable a las marcas de las emisiones desde la fabricación del automóvil hasta su achatarramiento, de hecho los fabricantes deben hacerse cargo del coste del achatarramiento de los vehículos, un coste que de nuevo repercutirán en el precio del vehículo.
Nadie parece tener en cuenta que los fabricantes son empresas con juntas de accionistas y su objetivo no es de carácter ecológico, sino que su objetivo es ganar dinero vendiendo coches, ni más ni menos. Cumpliendo eso sí la normativa vigente.
El fabricante del coche tendrá que asumir el coste del achatarramiento
El problema ahora es que Bruselas ha vuelto a ignorar la peticiones de los fabricantes europeos y esta nueva normativa incluye además que en una década las marcas deben usar un 25 % de plásticos reciclados, un 15 % en solo 6 años.
Así, la Unión Europea cuelga una piedra más al cuello de la industria de las cuatro ruedas, que a duras penas logra flotar en mitad de la tempestad más importante que vive el sector, que comenzó con la implantación del coche eléctrico hace ahora una década.