Las diminutas lucecitas del suelo son el único elemento separador
Infraestructura
El esperpéntico carril bus Vao de Madrid que ha costado 11 millones de euros pero la DGT no se atreve a activar
El organismo deja en el aire su implantación y analiza ya los datos obtenidos durante el mes de agosto, los usuarios lo califican como un 'desastre'
Hace ya más de dos años que comenzaba el despliegue de un nuevo carril bus Vao de acceso y salida a Madrid en la conocida como autopista de Barcelona. Frente al resto de carriles tradicionales de este tipo, que están separados físicamente del resto de la carretera, este carril no cuenta con una separación física que impida a los coches acceder y salir, sino que un sistema de lucecitas de colores en el suelo indica a los conductores cuándo está abierto y los dos únicos puntos en los que pueden acceder al mismo.
Nadie sabe cómo funciona
Desplegado en la A-2 en sentido entrada y salida a la capital, utiliza realmente el carril izquierdo de la autopista, que durante determinadas horas se cierra a los vehículos convencionales y solo podrán usarlo coches con dos o más ocupantes y autobuses. Un nuevo concepto de carril que ha retrasado ya hasta tres veces su puesta en funcionamiento pese a estar desplegado desde otoño del año pasado tras una inversión de 11 millones de euros.
La DGT pretende que los conductores lean esta señal sobre la marcha para saber cómo funciona
Tal y como explican los usuarios, tiene poco sentido el despliegue de un carril de estas características en una carretera que está siempre colapsada, sin dejar de lado que la configuración va a obligar a los autobuses a cruzar la carretera de lado a lado cada vez que tengan que ir a una de sus paradas, ubicadas en el lado derecho.
En este caso lo lógico hubiera sido crear un carril adicional, pero no eliminar uno de los carriles a las horas de máxima afluencia, pues está previsto que funcione a las horas de entrada y salida de los trabajos.
Entradas y salidas a los trabajos
Por si esto fuera poco, los usuarios consideran caótico el funcionamiento, de hecho la mayor parte de ellos no tienen ni idea. La clave está en una hilera de leds sobre la línea discontinua central que recorre los 19 kilómetros que hay entre el origen y el final: Torrejón de Ardoz y la avenida de América en Madrid.
Frente al plan inicial el carril que han creado no tiene nada que ver
Cuando estos led están apagados el bus vao está desactivado, lo que significa que está abierto a la circulación de todos los vehículos, cuando están de color ámbar está en activo pero no pueden entrar ni salir del mismo salvo que lo hagas en alguno de los tramos en el que los led están en color verde. Una situación muy confusa que los conductores no terminan de reconocer.
El sistema se completa con cámaras con IA que sancionan con 200 euros a los conductores que entran o salen del carril en puntos no previstos, en definitiva una verdadera máquina de recaudar.
Pese a que debería estar en funcionamiento desde finales del año pasado, su primera puesta en marcha ha tenido lugar en el mes de agosto y en fase de pruebas, con un resultado un tanto incierto, pues los atascos han sido constantes y eso que el volumen de tráfico es muy inferior al resto del año.
Finalmente, la DGT ha optado por desconectarlo el domingo 30 de septiembre para analizar los resultados obtenidos durante el mes de agosto, una situación incierta en la que algunos usuarios quieren ver una marcha atrás en su implantación. Una inversión de 11 millones de euros respaldada tanto por la DGT como por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.