Estos elementos cada vez son más habituales en las ciudades

Estos elementos cada vez son más habituales en las ciudades

Ciudades

Para qué sirven realmente las bolas de piedra que están colocando en las calles de muchas ciudades

Este tipo de elementos se han hecho muy habituales, pero los conductores los temen por las consecuencias que tienen para los coches si las 'tocan'

Este tipo de elementos que cada vez son más habituales en las ciudades forman parte del mobiliario urbano, se trata de accesorios que podrían estar incluidos en la categoría de bolardos pero con alguna función adicional.

De acuerdo con la legislación deben medir como máximo 90 centímetros de alto y tener 10 centímetros de diámetro, pero la verdad es que no hay más que salir a la calle para descubrir que no es así, pues habitualmente dependen de los ayuntamientos y muchas veces los colocan de forma poco ortodoxas.

No respetan la ley

Inicialmente estos elementos, que suelen estar fabricados en piedra, sirven para separar las aceras y zonas peatonales de la zona por la que circulan los vehículos, lógicamente prestan protección a los viandantes.

También se usan con finalidad ornamental

También se usan con finalidad ornamental

También evitan que los conductores aparquen sobre la acera o similar, pero tiene una función aún más importante que comenzó con los atropellos masivos que se han dado en diferentes lugares del mundo.

Anti terrorismo

Lógicamente estos elementos sirven para evitar que los coches puedan acceder a determinadas zonas y realizar este tipo de acciones terroristas, pues no están sueltas sino que están fijadas al suelo para que no puedan moverse ni desplazarse si un coche las choca.

Es cierto que los conductores las temen, pues su color grisáceo y su escasa altura provoca que no sean fáciles de ver y que los coches puedan chocar con ellas con relativa facilidad cuando están maniobrando, un completo despropósito porque además los detectores de los soches no suelen detectarlos al ser tan bajas.

Este tipo de formato también es habitual

Este tipo de formato también es habitual

Además no hay más que imaginar el destrozo que puede provocar en un coche chocarse con un bolardo tradicional o con uno de estos bolardos de piedra, que pueden incluso llegar a quedar encajados debajo del vehículo y ‘engancharlo’.

Elementos a caballos entre lo decorativo y lo funcional que los automovilistas no terminan de ver con buenos ojos por motivos obvios.

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