Brigitte Bardot, en una imagen de archivo
Brigitte Bardot (1934-2025)
Icono francés
Su belleza, frescura y sensualidad redefinió a la mujer europea de la década de los 60
Brigitte Anne-Marie Bardot
Nació en París el 28 de septiembre de 1934 y murió en su ciudad natal el 28 de diciembre de 2025
Fue actriz, cantante, escritora, activista por los derechos de los animales y todo un símbolo de la moda y de la cultura francesa de la década de los 50 y 60.
Parte del éxito de Brigitte Bardot partió del hecho de ser una niña bien, hija de una familia burguesa acomodada del París de la postguerra que recibió una exquisita educación en excelentes y estrictos colegios. A los diez años fue admitida en el Conservatorio de Música y Danza, donde se formó con los mejores bailarines y coreógrafos del mundo, pues su sueño era convertirse en bailarina profesional.
Pero cuando, cinco años después, un fotógrafo amigo de la familia la retrató para la revista Elle, cambió su vida, pues el director Marc Allégret, que buscaba nuevos rostros para el cine francés, se quedó entusiasmado con ella. Después de sus primeras pruebas ante la cámara, sorprendió por su gran conciencia corporal y presencia escénica, además de por su juventud, naturalidad y sensualidad, algo completamente nuevo que rompía con los modelos femeninos de después de la guerra.
Su primer papel en el cine fue en La chica del bikini, de 1952, tras la que intervino en más de diez películas en cuatro años. Pero la que la convertiría en un mito cinematográfico y sexual sería Y Dios creó a la mujer, de su entonces marido Roger Vadim en 1956. A partir de ese momento, Bardot no sólo se convirtió en un nuevo símbolo generacional en su país, sino que empezó a recibir la atención de los medios de comunicación europeos y norteamericanos.
Convertida ya en estrella, no dejó de trabajar con los directores de cine francés más reputados del momento, como Jean-Luc Godard (El desprecio y Masculino, femenino), Louis Malle (Una vida privada y ¡Viva María!), H.G. Clouzot (La verdad) o Christian-Jaque (Las petroleras). Además, trabajó, dentro y fuera de Francia, con los actores más famosos de la década de los 60 como Claudia Cardinale, Alain Delon, Serge Gainsbourg, Sean Connery, Jean Moreau, Anthony Perkins o Marcello Mastroianni.
En paralelo, desarrolló una carrera como cantante marcada por su voz grave, casi hablada, que aumentaba más aún su sensualidad arrolladora. Entre sus canciones más importantes están Harley Davidson, Bonnie and Clyde, Contact, Comic Strip, Bubble gum y, por supuesto, Je t’aime… moi non plus, que grabó con su amigo Serge Gainsbourg en 1967, pero que era tan explícita que le pidió que no la publicara por respeto a su entonces marido, Gunter Sachs, y que no salió a la luz hasta 1986. Antecesora del spoken pop o la canción susurrada, influyó enormemente en el pop alternativo que vendría después.
Brigitte Bardot nunca dejó de sorprender al mundo entero con su encanto, su simpatía, su sensualidad y su espectacular figura. Por eso, cuando en 1974, poco después de cumplir 40 años, anunció su inminente retirada del cine, volvió a dejar a todos asombrados. A partir de ese momento, dedicó su fama e imagen pública a la defensa de los derechos de los animales hasta el punto de, en 1986, crear la Fundación Brigitte Bardot para la protección de animales en peligro. Y a esta causa estuvo entregada durante más de cuarenta años.
Preguntada en infinidad de ocasiones por este giro radical a su carrera, la actriz, que reveló que durante años padeció ansiedad e inseguridad durante los rodajes de sus casi cincuenta películas y varios intentos de suicidio, solía decir: «El cine nunca me hizo feliz. Los animales, sí».
De vida sentimental aireada siempre por los medios, Bardot estuvo casada en cuatro ocasiones: con Roger Vadim, entre 1952 y 1957; con Jacques Charrier –padre de su único hijo–, entre 1959 y 1962; con Gunter Sachs, entre 1966 y 1969, y con Bernard d’Ormale en 1992. Además, fue enormemente galardonada a lo largo de toda su vida y entre sus premios más destacados están el BAFTA, el David di Donatello, el Premio de la Paz al Mérito Humanitario, la Medalla de la Ciudad de París, el Premio de Ecología de la UNESCO o la Legión de Honor, la mayor distinción civil concedida en Francia, que ella rechazó.
Con la muerte de la actriz, se va uno de los iconos más elementales de la cultura pop francesa de la segunda mitad del siglo XX.