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Carlos WestendorpEl Debate

Carlos Westendorp (1937-2026)

El PSOE más moderado y pragmático

Desempeñó todos los cargos claves de la diplomacia española en la época de González y fue el mentor de Sánchez en la escena internacional

Nació en Madrid el 7 de enero de 1937 y falleció el 30 de marzo de 2026

Carlos Westendorp Cabeza

Diplomático

Diplomático desde 1964, su carrera despegó en 1991, cuando fue nombrado secretario de Estado de Asuntos Europeos: En 1995, fue un fugaz ministro de Asuntos Exteriores, al año siguiente, embajador de España ante Naciones Unidas, en 1997 Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, en 199 eurodiputado y, entre 2004 y 2008, embajador de España en Estados Unidos.

Resulta paradójico que quien guiase los primeros pasos de Pedro Sánchez en la escena internacional fuera Carlos Westendorp Cabeza, prototipo de la moderación y el pragmatismo en los asuntos diplomáticos. Pero esa es la verdad: el actual presidente del Gobierno fue asesor del gabinete técnico de Westendorp mientras este último, a finales de los 90, se desempeñaba como Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, encargado de la difícil reconstrucción del (aún hoy) frágil Estado balcánico.

A su vera Sánchez presenció episodios como el complejo diseño –no había que herir susceptibilidades– de la bandera bosnia; sobre todo, aprendió el arte de la negociación y su inseparable virtud, la paciencia. Dicho de otra forma, nunca abandonar la mesa hasta que no se cierre el acuerdo. Un arte que Westendorp, nieto de un banquero de Ámsterdam que terminó afincándose en Málaga, empezó a practicar en 1964, año en el que ingresó en la Carrera Diplomática.

Tras unos inicios en Sao Paulo –el destino más lejano y exótico que conoció– y una estancia en los Países Bajos, a partir de 1977 se dedicó en exclusiva a preparar el ingreso de España en lo que entonces era la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy Unión Europea. Prototipo del «fontanero» de Exteriores, Westendorp participó en el proceso, sirviendo tanto a gobiernos de UCD como a los del PSOE.

Nada extraño, pues, que una vez obtenida la adhesión fuera designado embajador representante permanente de España ante la CEE hasta que en 1991 Francisco Fernández Ordóñez, a la sazón ministro de Asuntos Exteriores, le nombró, con la misión de defender los intereses españoles en plenas negociaciones del Tratado de Maastricht, secretario de Estado de Asuntos Europeos.

En esa atalaya permaneció bajo Javier Solana, a quien sucedió como fugaz jefe de la diplomacia española en las postrimerías del felipismo. En la crispación que caracterizó a ese periodo de tiempo, Westendorp mantuvo las constantes consensuales de la política exterior española. De ahí que el Gobierno del PP, presidido por José María Aznar, le encomendase la estratégica embajada ante Naciones Unidas en 1996 y 1997.

De ahí pasó a su misión balcánica antes de regresar a España para iniciar su corta experiencia del sufragio universal, primero como europarlamentario del PSOE y después como diputado el mismo partido en la Asamblea de Madrid. Su último encargo diplomático, no menos delicado que los anteriores, consistió en reconstruir, como embajador de España en Washington entre 2004 y 2008, las relaciones con Estados Unidos, dañadas por los imprudentes atrevimientos de José Luis Rodríguez Zapatero.