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La científica española Tarsy CarballasEFE

Tarsy Carballas (1934-2026)

Especialista en la recuperación de suelos tras los incendios

Licenciada en Farmacia y en Ciencias Químicas, orientó sus investigaciones hacia la edafología, de la que fue referente en España y también en el extranjero

María Tarsy Carballas Fernández

Nació en Taboada (Lugo) el 2 de junio de 1934 y falleció el 16 de mayo de 2026

Prestó desde 1965 sus servicios en el CSIC, en el que fue profesora de investigación y, durante una década, directora de su Instituto de Investigaciones Agrobiológicas con sede en Santiago de Compostela.

«Mis padres querían que todos sus hijos fueran a la universidad. Yo era su primera hija y quería ser periodista, pero me pidieron que estudiara Farmacia. Empecé la carrera y me gustaba, pero un profesor me pidió que me fuera para su laboratorio y, allí, el virus de la investigación se introdujo en mi corazón». Así explicaba en XL Semanal María Tarsy Carballas Fernández, que después de estudiar Farmacia, se licenció en Ciencias Químicas con Premio Extraordinario, los inicios de una brillante trayectoria que la llevaron a convertirse en un referente nacional e internacional de la edafología.

La edafología es la rama de la ciencia encargada de estudiar la naturaleza, composición, formación y evolución del suelo. Su objetivo principal es analizar cómo el suelo interactúa con los seres vivos (especialmente las plantas) y su entorno para optimizar su uso y conservación. Dentro de esa definición, la especialidad de Carballas Fernández eran los suelos templados húmedos de España, sobre los que publicó 12 libros y alrededor de 200 artículos científicos.

En sus últimos tiempos -se mantuvo activa hasta una edad muy avanzada- investigaba de modo especial la búsqueda de soluciones para recuperar terrenos en zonas afectadas por incendios, una de las lacras de España, como la actualidad se encarga de demostrarlo en época veraniega. Carballas Fernández desarrolló la mayor parte de su itinerario en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que empezó a trabajar en 1965 y del que fue profesora de investigación y en el que también fue, durante una década, directora de su Instituto de Investigaciones Agrobiológicas con sede en Santiago de Compostela, y vocal de la Comisión del Área de Ciencias Agrarias y de la Junta de Gobierno.

Entre los galardones que recibió figura la Medalla Castelao en 2009 y, en 2012, el premio María Josefa Wonenburger, distinción que concede la Unidad de Mujer y Ciencia de la Xunta de Galicia.