Manuel Gómez
Manuel Gómez Fernández (1971-2026)
Periodista de tres vidas
Cuando llegó a Intereconomía TV, acababa de colgar los hábitos de diputado en las Cortes Valencianas, donde permaneció nada menos que doce años; entre 1995 y 2007. En la última etapa, como integrante del equipo de jóvenes políticos del PP del que gustaba presumir Eduardo Zaplana
Manuel Gómez Fernández
Comunicador, músico y político
Presentador del informativo matinal de Aragón TV hasta septiembre de 2025, batería de los grupos de rock Garaje Privado y Los Siderales, y diputado de las Cortes Valencianas entre 1995 y 2007.
Supongo que empezar un obituario diciendo que se ha ido un hombre guapo resulta de una frivolidad inadmisible, pero, ustedes me perdonarán, Manuel Gómez lo era. Y de alma aún más. Solo hay que ver cómo estaba la iglesia de su Calpe natal, en Alicante, donde se le dio el último adiós. No cabía un alfiler, entre los amigos y compañeros de sus varias vidas llegados de cualquier punto de España. Porque Manuel, para hacerlo corto, fue periodista, músico y político. Creo que no me equivoco en el orden, aunque bien es cierto que yo le conocí en aquella Intereconomía TV de los tiempos felices y la cabra tira al monte. Acababa de colgar los hábitos de diputado en las Cortes Valencianas, donde permaneció nada menos que doce años; entre 1995 y 2007. En la última etapa, como integrante del equipo de jóvenes políticos del PP del que gustaba presumir Eduardo Zaplana.
«¿Qué quieres que te cuente? El periodismo me tiraba demasiado y aquí me tenéis, para lo que haga falta». Y lo que hizo falta fue ponerle a presentar en plató, ya que la cámara y él siempre se llevaron a las mil maravillas. Han pasado más de dos décadas y recuerdo con todo detalle aquella primera conversación nuestra. Igual que recuerdo el aplomo con que me contó, años después, que tenía un tumor en la cabeza y debía operarse. En Alemania, para más señas, donde ejercía el mejor cirujano especialista en ese tipo de cáncer. Le buscó sin descanso hasta dar con él. Y las cosas salieron bien. Milagrosamente bien.
Perdóname, Manuel, por hablar de tu relación con la enfermedad. Con lo discreto que siempre has sido. Pero no he conocido a nadie que llevara con tanta entereza –profesionalidad, diría yo–, los trances de salud. Afrontabas cada tormenta con una sonrisa, y eso también forma parte de tu biografía. Te admiro por ello, como siempre admiré tu perseverancia a la hora de perseguir el sueño de volver a la tele tras tu etapa en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Le ha faltado tiempo a Fátima Báñez para viajar a Valencia a despedirse de ti. Lo mismo que a César Sánchez, que antes de diputado en el Congreso, fue alcalde de Calpe, presidente de la Diputación de Alicante y, por encima de todo, gran amigo tuyo.
Quienes le conocimos bien sabíamos que Manuel Gómez era un loco de la música. Había estudiado Educación Musical en su tierra y tocaba en dos grupos de rock: 'Garaje Privado' y 'Los Siderales'. Me sonrío al imaginármelo con el alzacuellos y dándole caña a la batería, ahora que me he enterado de que se planteó ser sacerdote cuando era niño. El destino, como suele ocurrir, acabó llevándole por derroteros bien distintos, pero no se puede entender su vida sin la fe. Tampoco sin el convento de monjitas al que solía retirarse cuando necesitaba poner la cabeza en orden. Y mucho menos aún sin sus padres y su hermana, a quienes adoraba.
En el periodismo, sus últimos trabajos le condujeron hasta Aragón TV, donde estuvo presentando el informativo de la mañana, Buenos días, Aragón hasta el pasado mes de septiembre. Recaló allí tras haber ejercido un tiempo como corresponsal de ese canal autonómico en Madrid. Estaba como niño con zapatos nuevos. Porque no digo yo que no disfrutara los tres años del ministerio, pero Manuel era, por encima de todo, televisión. Tuvo la oportunidad de demostrarlo en Negocios TV, La 8 TV Mediterráneo o en la ya mencionada Intereconomía, que es donde nos conocimos.
Te has marchado a los 55 años, los mismos que cumplo yo este 2 de julio, en que me toca escribir tu obituario hecha polvo. No es edad para morirse, Manuel. No es edad… El único consuelo es que somos legión los que damos gracias a Dios por haberte tenido.