Margarita Andrey
Margarita Andrey (1926-2026)
La Loretta Young española
La carrera de la actriz, de apenas diez años, destaca por sus papeles en ‘Historias de la radio’, ‘Aeropuerto’ y ‘Zalacaín el aventurero’
Margarita Andrey Monnard
Actriz
Fue una actriz muy querida y respetada cuya retirada del cine por motivos personales dejó un hueco en plena década de los 50 que no se supo llenar.
A sus casi 100 años, Margarita Andrey estaba considerada como la actriz más longeva del cine español, pese a que tuvo una carrera breve en la que brilló por encima de muchas intérpretes de su generación. Destacada por su belleza singular y su porte y dicción elegantes, su caso es el de la clásica estrella fugaz que en pleno cénit de su carrera decidió retirarse.
Hija de padres suizos afincados en España, su carrera empieza con el cine de la posguerra con El sobrino de Buffalo Bill, con el que encandila al público gracias a una dulzura evidentísima que casaba con el prototipo de mujer española que quería mostrar el cine más allá de las folklóricas. Su magnetismo ante la cámara era tal, que el año siguiente, en 1945, llega su primer papel protagonista en la cinta Viento de siglos de Enrique Gómez, que la dirigiría en siete ocasiones más entre 1946 y 1954: La próxima vez que vivamos, La fiesta sigue, Extraño amanecer, El verdugo, Tiempos felices, Mi hija Verónica y La ciudad de los sueños.
En esos años trabaja con Ana Mariscal, Fernando Rey, Conrado San Martín y Fernando Fernán Gómez, con quien protagoniza dos de sus películas más recordadas: Tiempos felices del citado Enrique Gómez y Aeropuerto de Luis Lucía. Para este último haría, además, La lupa con Valeriano León y La hermana alegría, una de las películas más populares de Lola Flores.
Fue precisamente ese año en el que haría su película más famosa y popular, todo un monumento de la comedia de costumbres y una de las mejores cintas de su director, José Luis Sáenz de Heredia. Se trata de Historias de la radio, una película coral que abarca tres relatos diferentes; uno de ellas, protagonizado por Margarita Andrey y Paco Rabal, en la que dan vida a dos locutores de radio enamorados. Después del éxito de la cinta, la actriz haría sólo tres películas más, Zalacaín el aventurero y El padre Pitillo, ambas de Juan de Orduña, y Nunca es demasiado tarde de Julio Coll.
Pero al año siguiente, cuando su carrera se hallaba en lo más alto, la actriz de manera inesperada se retira para cumplir su deseo de casarse, ser madre y dedicarse por entero a su familia, algo que se acogió ya entonces con cierto escepticismo porque parece que fue una exigencia de su futura familia política. Celosa siempre de su intimidad, nunca trascendió quién fue su marido, aunque sí que tuvo dos hijos y que vivió en Madrid la mayor parte de su vida.
Sea como fuere, los apenas veinte títulos que configuran la carrera de Margarita Andrey son una muestra de un tipo muy concreto de la cinematografía española donde ella encarnó maravillosamente a sendas mujeres elegantes, templadas y valientes. De hecho, la crítica no tardó en darle el sobrenombre de «la Loretta Young española» debido no sólo a su parecido físico, sino al aura de sofisticación y los ademanes refinados que ambas compartían y que no abundaba en el cine patrio. Algo que ella aceptó siempre como un halago inmerecido.