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21 de febrero de 2024

Ojo avizorJuan Van-Halen

Palestina, Cataluña y otra ministra ignorante

Ione Belarra ha dicho que no debería celebrase el Día de la Hispanidad porque encubre un genocidio. Pobre Ione. Evidencia su falta de lecturas

Actualizada 01:30

Sánchez se presenta como el campeón de la transparencia pero también miente. Para él los abucheos que le acompañan cuando pisa la calle son cosa del PP porque su ego desbocado no reconoce que las gentes no soportan sus vaivenes ni sus mentiras. Hace lo que quiere aunque perjudique a los Reyes o a la Fiesta Nacional de España. A los asistentes a la recepción en Palacio nos sorprendió que periodistas y otros sectores de la sociedad permaneciesen encapsulados lejos de los políticos. Bolaños, del que depende Patrimonio Nacional, lo decidió para evitar preguntas sobre la subasta con los independentistas. El Rey, no informado, quiso enmendarlo pero ya era tarde. Sánchez y sus ministros, en un nuevo desprecio al protocolo, abandonaron el Palacio antes que el Rey. Otro ejemplo de las patológicas reacciones de Sánchez.
Semana dura para Sánchez. Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña (que no está en la UE) hicieron público un documento de condena a las atrocidades de Hamás y de apoyo a Israel. Sánchez fue excluido siendo presidente de turno del decorativo Consejo de la UE (no confundir con el ejecutivo Consejo Europeo). En las embajadas se comenta que Biden le vetó. España es el único país de la UE con ministros comunistas y mantiene en su Gobierno vocingleros partidarios de Hamás. Cada vez somos menos escuchados pese a juegos propagandísticos como la reunión de Granada en la que Sánchez quiso suplantar al Rey como anfitrión produciéndose dos saludos iniciales, el primero de Sánchez y su señora, la catedrática fake Begoña, y el segundo de los Reyes. Y la anomalía de no invitar al presidente de Andalucía ni a la alcaldesa de Granada sencillamente porque no son socialistas. Sánchez no es un presidente de todos los españoles, sólo de los que piensan como él, anormalidad que no refleja la convivencia que proclama sino el enfrentamiento que fomenta.
Palestina, en el protagonismo de estos días, tiene un punto de unión con Cataluña. Se inventan su historia. No fueron estados pero sus seguidores lo creen por falta de lecturas. Palestina, según los ignorantes, es un «viejo estado ocupado por Israel» y Cataluña lucha por «recuperar su estado perdido». El territorio de la actual Palestina perteneció a varios estados a través de los siglos. Al imperio Otomano, al Persa, al Babilónico, al Romano, al Bizantino, al Omeya, al Sasánida, al Seléucida, al de Alejandro Magno, a Egipto, al Reino cristiano de Jerusalén, al Reino de Israel, a la teocracia de las Doce Tribus de Israel, a los reinos cananeos independientes y, al final, el territorio estuvo bajo mandato británico. Nunca existió un estado Palestino como nunca existió una Cataluña independiente.
En Cataluña existían varios condados, encabezados por el condado de Barcelona, bajo la influencia francesa. En el siglo XII se incorporó a la Corona de Aragón por el matrimonio de Petronila de Aragón, luego Petronila I, hija de Ramiro II el Monje, con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Si creyésemos la historia que se inventa un llamado Instituto Catalán de Historia, bien subvencionado, la Guerra de Sucesión entre dos dinastías, los Austrias y los Borbones, sería una inexistente Guerra de Secesión entre España y Cataluña. Son los mismos «historiadores» que nos cuentan que Cervantes era catalán y El Quijote se escribió en lengua catalana. La imaginación no tiene límites.
Para imaginación la de Ione Belarra, la última ministra que ha demostrado su condición de ignorante. Ha dicho que no debería celebrase el Día de la Hispanidad porque encubre un genocidio. Pobre Ione. Evidencia su falta de lecturas. ¿Cree que un puñado de españoles fueron capaces de ocupar América? El historiador argentino Marcelo Gullo señala: «España no conquistó América; España liberó América». Gracias a pueblos indígenas tiranizados por otros indígenas, incluso antropófagos, los españoles, inicialmente pocas decenas, ocuparon inmensos territorios con la alianza y ayuda de esos indígenas que deseaban liberarse de sus opresores. España llevó a América la lengua y el cristianismo. Creó universidades y reconoció derechos humanos, desde la Real Provisión de Isabel la Católica de 1503 hasta las Nuevas Leyes de 1542, o la normativa de Carlos I en 1530, reconociendo en los indígenas los mismos derechos que en los españoles peninsulares, creando así un mestizaje. En 1514 se reconocieron los matrimonios hispano-indígenas.
La ministra Belarra, gran ignorante, debería ponerse algún freno antes de hacer el ridículo.
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