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Pecados capitalesMayte Alcaraz

El show de Pedro

Realmente, Sánchez acudió a divertirse al Senado. En el Congreso, Francina controla que nada le importune, que ni el aire le roce, pero la Cámara Alta es otra cosa. Allí un personaje como Pedro solo podía ir a pasarlo bien, a estrenar gafas nuevas, a reírse del personal, a distraer al respetable

España es un circo de tres pistas. Ayer se bajó de una de ellas el presidente del Gobierno y va a saltar su ministro de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, gracias a la investigación de la Guardia Civil. Vivimos en un puro estrés, con un espectáculo cada vez más cutre que siempre es sustituido por otro peor. Ayer contemplamos el show de Pedro, aleccionado para reírse en nuestras barbas. Le sustituirá Torres y su compadreo con Koldo. Que no pare el espectáculo.

Otras democracias un poco más serias –no es difícil– nunca hubieran tenido que escuchar de su presidente del Gobierno, acorralado por un entorno familiar investigado por corrupción, un fiscal general a punto de sentarse en el banquillo, y su equipo más cercano en la cárcel o a punto de entrar, que una de las dos cámaras legislativas del Estado es un divertimento, parte de la máquina de fango, un inmenso bulo, un circo, en fin. Causalmente, se refería el titular del Ejecutivo a la mitad del Legislativo que no controla, que osó llamarle a rendir cuentas de la espesa nube de irregularidades que envuelve su gestión. Marrullero, como ninguno, a nada contestó, ayudado por cierto por unos interrogadores que, en general, no habían hecho bien los deberes.

Para poner en apuros a un morlaco como Pedro, que ha hecho de la mentira su razón de ser, que vive en la impostura, en la construcción de relatos, en el falseamiento de los hechos, hay que estudiar mucho, leerse los sumarios de arriba abajo, no dejar ni un resquicio para que un escapista profesional tome las de Villadiego y, sobre todo, prepararse las preguntas para que sirvan para desenmascararlo sin posibilidad de huida. Creo que tanto PP como Vox dirigieron más sus interrogatorios a convencer a su propia parroquia de la épica de sus ataques, con preguntas tan adornadas que terminaron siendo vagas e inconcretas, a las que se agarró el interpelado para no contestar a nada: no me consta, no lo sé, no lo recuerdo. Bien aleccionado, evitó dar contestaciones directas para no pillarse los dedos y caer en contradicciones que luego le pudieran perseguir. Por eso, y porque decir la verdad le hubiera perjudicado. De una pregunta directa como la que le hizo la senadora de UPN, María del Mar Caballero, salió una de las respuestas que dieron una clave interesante: el presidente cobró dinero en efectivo de su partido. ¿Cuánto? No lo sabemos. Pero lo cobró cuando el PSOE aconsejaba dejar de usar dinero líquido. Ahí no quiso mentir porque sabe que saldrá. Y tendremos constancia cómo se le pagaba sus gastos con billetes contantes y sonantes. ¿Por qué no en transferencias? Eso también lo sabremos. Por lo pronto, el juez del Supremo, Leopoldo Puente, está asombrado del descontrol con que se manejaba esa formación que gobierna España.

Realmente, Sánchez acudió a divertirse al Senado. En el Congreso, Francina controla que nada le importune, que ni el aire le roce, pero la Cámara Alta es otra cosa. Allí un personaje como Pedro solo podía ir a pasarlo bien, a estrenar gafas nuevas, a reírse del personal, a distraer al respetable. No está acostumbrado a que le pongan en aprietos, así que la salida era tomarse a pitorreo al personal, sacar a pasear a Ayuso, al narco, la Gürtel. Es decir, como no se enteraba de que el dinero en efectivo circulaba en sobres por los pasillos de Ferraz como si fueran gominolas en una fiesta infantil, habló del partido que más conoce, el PP. Ahí es una autoridad. Tan despistado en las cosas que pasaban en su casa y tan puesto en cada rincón de Génova. Es un portento.

La comisión del Senado ha sido un acto fallido y el argumento más aplastante para aquellos que abominan de las comisiones de investigación en el Parlamento, plataformas más para la propaganda y para llenar tertulias y columnas como esta que para servir al conocimiento de las oscuras habitaciones del poder. Si esta era la bala de plata de la oposición, bala perdida. Eso sí, yo tengo hoy muchas más dudas sobre Sánchez que ayer. Seguiremos esperando a que la UCO –Torres, tic, tac– y la Justicia sigan remando a favor de la democracia.