Pedro indie y el voto joven de PP y Vox
Está bien actualizar los mensajes y usar nuevas herramientas comunicativas, siempre que no ofendan a la inteligencia de los que los reciben
Coincidiendo con el mes de la visita a los cementerios, los españoles hemos tenido que asistir a dos acontecimientos casi sobrenaturales, que tienen que ver con el inicio de la precampaña electoral. El jefe de un Gobierno muerto apareció vestido de fantasma alternativo en Radio 3 e intervino en directo en el programa Generación ya. Ataviado con una camiseta y una chupa vaquera negra, el impostado Pedro habló de música indie y del disco de Rosalía. Luego se calzó otro suéter que le regalaron en el estudio. Pocos días antes, los zombis de su Ejecutivo se dedicaron, a falta de poder legislar nada, a hacer el ganso en vídeos de TikTok. Como si no hubiera tajo, tenemos 23 tiktoker -con Pedro a la cabeza- sentados en la sala del Consejo de Ministros de España, cobrando por su alto cometido, pero degradados a hacer chistecitos malos para arañar algo de voto joven a Vox y al PP, voto que en las últimas encuestas apunta a no favorecer precisamente a la izquierda por la acumulación de corrupción y la desatención a sus problemas. El público que consume esa red social tiene una media de 16 años, la nueva hornada de votantes que desembarcará en las elecciones de 2027. Ese es el objetivo de Moncloa.
El foro donde antes había discusiones, dosieres, informes elaborados, proyectos de ley, parlamentos para convencer a los demás ministros, ahora hay adolescentes cincuentones que consumen toda su energía en dos tareas: manipular a sus votantes para que sigan castigando a la derecha y crear contenidos para que los muchachos compren las políticas socialistas. No consiguen apoyos en el Congreso, pero perder la compostura con vídeos de colegiales, según les ha dicho algún gurú de los 477 asesores de los que disponen Sánchez y Bolaños y que nos cuentan 60 millones de euros -el doble de gasto que en el Gobierno de Rajoy-, «es lo más».
Así que se montan una performance entre Bolaños, Alegría y Puente, tres patas para el banco derrengado de Sánchez, que tienen menos gracia que un corrillo de deudos en el tanatorio. Pero el objetivo es demostrar que estos muertos están muy vivos y perder la dignidad para dirigirse a los chavales de entre 18 y 24 años porque, cuatro de cada diez, usa de forma activa esta red social. Está bien actualizar los mensajes y usar nuevas herramientas comunicativas, siempre que no ofendan a la inteligencia de los que los reciben. Igualar la masa gris de los que los emiten con la de los destinatarios es siempre arriesgado. En este caso, se ha conseguido igualar por abajo. Como siempre hace la izquierda.
Mira que había mensajes que lanzarles a estos chicos a los que las paguitas culturales no logran librar del abismo. Solo hacía falta haberse asomado a la mejor radiografía socioeconómica que se hace en España, el informe FOESSA, de Cáritas, para saber que nuestros jóvenes no están para bromitas de ministros sobrealimentados con dinero público. Vamos a recordarle a estos simpáticos activistas políticos los tremendos datos contra los que deberían estar currando en lugar de jugar a ser Leo Harlem pero con el desparpajo de Belinda. Esos muchachos forman parte de una generación atrapada por la precariedad, sin horizonte personal ni profesional, cuyos índices de pobreza o exclusión se han duplicado desde 2007, con severas dificultades de acceso a la vivienda que les tienen enclaustrados en el domicilio paterno, con la imposibilidad absoluta de construir un proyecto vital autónomo, lo que les ha condenado a la frustración y a la desconfianza en el sistema, unos chicos cuyos sueldos, en el caso de que hayan accedido a un empleo, son entre el 15 y el 30 % menores que los de la generación anterior (no hace tantos años). Esta es la realidad. No la del jardín de infancia de Moncloa.
Los expertos aconsejan que para dirigirse al target de los jóvenes en las redes sociales no vale solo con usar memes o vídeos desenfadados, sino que hay que hacerlo con inteligencia y preparación. No les podemos pedir nada de eso a nuestros desocupados ministros, porque la naturaleza no ha sido generosa en ese aspecto con ellos, pero sí cabría que mostraran un poco más de sensibilidad. Más es claro que a la izquierda tanto le da la catastrófica situación de los que tienen que escribir el futuro de nuestro país; lo demuestra que lo más que consiguen infundirles es odio -marca de la casa sanchista- a sus abuelos los pensionistas porque viven como marajás -sostiene la propaganda socialista- gracias a que se están quedando con todo el dinero que no les llega a ellos. Es el enfrentamiento generacional al que llegaremos si sigue Pedro donde está.
Que no se esfuercen Félix, Pilar y Óscar. Que no hagan memes. Tienen el trabajo hecho con repasar su ejecutoria como ministros del Gobierno de España. Y no han necesitado impostar nada ni pagar a asesores enchufados. Lo traen de fábrica. Y a los jóvenes, políticas de vivienda, buena educación y proyecto de país. Lo demás, incluida la desfachatez de vestirse de adolescente para hacerse el guay y promocionar música indie, es de tik-tontos.