El tic cultureta
Cuando falleció el original y enigmático poeta Carlos Oroza, un cultureto socialista, con la voz grave y entrecortada, atendió a los medios informativos buitreros refiriéndose al fallecimiento del poeta. «Ha sido una muerte luctuosa». ¿Cómo no va a ser luctuosa la muerte?
La izquierda más o menos leída siempre intenta dejar en sus mensajes un innecesario pensamiento que trascienda a la naturalidad para alcanzar la frivolidad de un tic cultureta. Chumy Chúmez, que fue comunista y como todo comunista inteligente dejó de serlo, se reía mucho de esta majadería tan común en los llamados intelectuales de la siniestra.
La siniestra es la izquierda, no se me asusten. Y contaba el pre-fornicio de una pareja de la cultureta. Él en la cama, leyendo El País sin pasar de página de lo que le aburría leer El País. Pero sin El País sobre una mesa o en el suelo, cualquier acto pierde su trascendencia. Ella se desnuda poco a poco. Al fin, se desprende del braguerío y resta en bolas. Cuando se mete en la cama, el lector obligado de El País deja caer al suelo «el periódico independiente de la mañana», que al decir de Santiago Amón, primer crítico de Arte de El País y expulsado por su libertad y sabiduría, quiere decir que se trata de un periódico que se independiza de la mañana, pero no más. Con ella, ya desnuda a su lado, el cultureto se abraza a la intelectual que yace en su inmediatez, y con anterioridad a entrar en los juegos de la pasión, la mujer emite en voz alta y con lágrimas en los ojos –como Rociíto, símbolo podemita de la mujer maltratada–, una frase para grabar en la lucha contra la injusticia:
–Manolo, estoy muy preocupada por el tema palestino.
Porque la cultureta, siempre usa de la voz «tema» para cualquier chorrada.
- Hoy no, Manolo que estoy con el tema.
–Lo entiendo, cariño.
La cultureta en asuntos amatorios abusa del «cariño».
–Me calmaré leyendo el Ulises de Joyce.
Y efectivamente se calma, porque el Ulises de Joyce es un coñazo que duerme a las ovejas y los príapos. Y ella exclama:
–Oh, me encanta Joyce, qué magia!
Ignoro si el socialista acuclillado Carmona va a ocupar un puesto en la relación de candidatos del PSOE a la Comunidad de Madrid. Es posible, por cuanto no pierde la ocasión de criticar a Isabel Ayuso por sus medidas a favor de la hostelería madrileña. No obstante, lo que se le antoja intolerable en Isabel Ayuso, él lo aprovecha para su benéfico descanso. Y cuelga un mensaje en Twitter con la fotografía de una caña bien tirada en una cervecería de la plaza de Santa Ana. El mensaje dice:
–«Un domingo de primavera en Madrid, en la plaza de Santa Ana, caña en mesa y mi querido Teatro Español».
Cualquier bebedor de cañas y partidario de la libertad que le ofrece Ayuso para trasegarse las que se le antojen, habría escrito:
–Un domingo de primavera en Madrid bebiendo en libertad una caña en un cervecería de la plaza de Santa Ana.
Pero el socialista en hinojos, Carmona, tiene que camuflar su afición a las cañas con el remoquete cultureta. «Mi querido Teatro Español». Es decir, que se ve obligado a recordar a quienes se topen con su tuit que la caña de cerveza sobre la mesa es secundaria, porque lo realmente importante es que se halla junto a su querido Teatro español. De tal modo, que si la caña se la hubiera tomado con unas gambitas en el Café de Oriente, su mensaje diría: «Un domingo de primavera en Madrid, en la plaza de Oriente, caña y gambas en la mesa y los techos pintados por Tiépolo en el Palacio Real». Porque el cultureto no le concede importancia a la caña y las gambas, sino a los frescos de Tiépolo. -«¡Oh Tiépolo, me encanta, qué magia!»
El cultureto del PSOE lo condiciona todo a sus breves conocimientos. A la palabra seca que no necesita adornos, la rodea de orquídeas culturales, que son aún más cursis que las orquídeas naturales.
Cuando falleció el original y enigmático poeta Carlos Oroza, un cultureto socialista, con la voz grave y entrecortada, atendió a los medios informativos buitreros refiriéndose al fallecimiento del poeta. «Ha sido una muerte luctuosa». ¿Cómo no va a ser luctuosa la muerte?
Respuesta a la muerte, la de uno de los genios españoles de los siglos XX y XXI, Antonio Mingote. Abandonaba la iglesia donde se había oficiado el funeral por el alma del general Gutiérrez Mellado. Un entrevistador de muertes, con su cámara de Tele 5, le preguntó:
–¿Qué le ha parecido la muerte de Gutiérrez Mellado? Y Mingote, seco, respondió: –Pues muy mal. Carmona habría respondido: "Una muerte irreparable, y bellísima la tabla de Murillo junto al retablo del altar mayor, creo que del siglo XVII».
Sería divertido que fuera llamado a la lista del PSOE. Los cursis culturetas, siempre son necesarios para provocar sonrisas.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 31 de marzo de 2021