Quiere matar al Rey
Pero la gota colma el vaso cuando se premia a un comunista de 1917 con una secretaría de Estado, cuando sus únicos méritos han sido representar al narcoterrorismo de las FARC en España y manifestar su deseo de liquidar a la Familia Real en una entrevista grabada
¿Se imaginan a Boris Johnson invitando a formar parte del Gobierno de Su Majestad británica a un individuo que ha manifestado sus deseos de asesinar a Isabel II? ¿Se figuran sentado en una reunión gubernativa en El Elíseo a un alto funcionario de la República elevado a mayor rango después de reconocer su intención de disparar contra Macron?
En España todo es posible. Se larga el vicepresidente cochambroso y ordena al presidente del Gobierno el nombramiento de sus sucesores. Ministra, Ione Belarra, inútil total, sin trayectoria laboral, que ha multiplicado por 400 su patrimonio desde que fue enchufada por el roedor moñudo, y un tal Enrique Santiago, un leninista que representa en España a las FARC y que no ha tenido reparos en afirmar que, de triunfar su revolución, acudiría a La Zarzuela a matar al Rey y a sus hijas.
Reconocido su sosegado deseo, Sánchez ha considerado sus méritos nombrando al regicida en anhelos Secretario de Estado, con un sueldo de 120.000 euros al año, más dietas y chuches. Enrique Santiago ha defendido y justificado las torturas y asesinatos del castrismo, la ejemplaridad del señorito psicópata argentino Guevara, la necesidad de no ahondar en la búsqueda de miles de venezolanos ejecutados o desaparecidos en Venezuela, y en la bondad benéfica de las FARC, la banda narcoterrorista más poderosa y sanguinaria del mundo. Enrique Santiago se ha sentido honrado y orgulloso de ser el representante jurídico en España de quienes, entre 1996 y 2016, secuestraron a más de 1.200 niñas, las llevaron a la selva, fueron sometidas a abusos sexuales para calmar a sus 'guerrilleros', y muchas de ellas desaparecieron para siempre.
El feminismo comunista ha olvidado este pequeño detalle, y como es habitual, enmudecido.
Una de las imágenes más queridas por el flamante secretario de Estado del Gobierno de España es la que comparte, en un viaje a Colombia, con la asesina holandesa de las FARC Tanja Nijimeijer, de quien se afirma que más de un centenar de secuestrados sin retorno fueron 'ejecutados' por ella. Pero estos antecedentes nada le afectan a Su Majestad Social Yo Mi Persona, si bien su deseo manifestado –in vídeo véritas–, de asesinar al Rey, a la Princesa de Asturias y a la Infanta Sofía, tendría que haberle obligado a meditar la conveniencia de aceptar en el Gobierno a quien ha reconocido en una grabación semejante barbaridad.
Así lo deja ver y entender en una entrevista inmunda con un tal Pere Rusiñol, de la revista Mongolia, que se ríe mucho cuando el hoy secretario de Estado del Gobierno de Sánchez le reconoce que no dudaría, en caso de revolución triunfante, en acudir al Palacio de La Zarzuela con el fin de liquidar a la Familia Real. Sin ningún género de duda, es preciso reconocer que Sánchez extrema su originalidad con tan sorprendente nombramiento.
España es un Reino, el Rey es el Jefe del Estado, y el secretario de Estado quiere matar al Rey. En Europa y el mundo más o menos libre, se sentirán, como poco, pasmados.
La putrefacción, el pudrimiento amoral de nuestro Gobierno, han sobrepasado los cálculos más pesimistas. Sánchez ha liquidado al PSOE y ha formado un partido en torno a las ambiciones personales de los suyos. Sánchez nos regaló a los españoles la inclusión en el Gobierno del estalinismo de Podemos, y permitido durante dos años los desprecios –y ahora las amenazas–, contra el Rey y la Corona. Para mí, que este hombre, además de un resentido devastado por la mentira, está enfermo de odio. Como muchos de los que le acompañan en la innoble tarea de destrozar a España.
Pero la gota colma el vaso cuando se premia a un comunista de 1917 con una secretaría de Estado cuando sus únicos méritos han sido representar al narcoterrorismo de las FARC en España y manifestar su deseo de liquidar a la Familia Real en una entrevista grabada.
Y los españoles, tan mansos, sin concederle importancia al nombramiento. Periodismo secuestrado por la avaricia de sus dueños y la indolente y borreguil sumisión de muchos periodistas. Es lo que hay. Pero somos muchísimos los españoles que impediremos que Enrique Santiago se aproxime a la Zarzuela si España retorna a principios del siglo XX.
- Publicado en la página web de Alfonso Ussía el 3 de abril de 2021