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en el recuerdoAlfonso Ussía

Imprescindible para Madrid

Para simplificar la propuesta, me atrevo a recomendar a doña Mónica que para poner fin al estigma y a la pobreza menstrual, se despachen en los edificios públicos exclusivamente compresas con o sin alas, así como toda suerte de complementos que mi pudor me impide relacionar

En los entornos de Podemos hay asnos y gentes superiores. De nuevo la ministra de Dedos y Arrebatos, Ione Belarra, que no estudió de niña los números romanos, ha vuelto a confundir al Rey Felipe VI con Felipe IV, pero ese detalle carece de importancia. Y hay gentes superiores, como la eximia candidata de Más Madrid a las elecciones del 4 de mayo, Mónica García. Su última propuesta, lejos de cercanías o lejanías ideológicas, se me antoja imprescindible para la Comunidad de Madrid y su futuro. Como diría Anna Gabriel con anterioridad a fugarse a Suiza cuando nadie la perseguía, imprascindipla.

Mónica García ha analizado todos los problemas que afectan a los madrileños. Y ha dado con la tecla. Eso de dar con la tecla ya lo versificó Bretón de los Herreros en su época más lúcida y cachonda. «Doña Tecla, la de Yecla/ es tecla muy singular./ ¿De qué servirá una tecla/ que no se deja tocar?». No dar con la tecla equivale a desafinar, y doña Mónica García ha atinado y afinado su campaña electoral. Como es habitual en ella, y no se trata de caer en la crítica negativa, se ha olvidado de los votantes masculinos, de los heterosexuales y de los homosexuales, amén de otras versiones que garantizan el progreso. Se centra en las electoras, y estoy convencido de la respuesta caudalosa de papeletas en las urnas que se producirá con su propuesta. Si yo fuera mujer, votaría a doña Mónica, por haber dado con la tecla.

Doña Mónica se ha adelantado al resto de los candidatos, y con una firmeza y convencimiento admirables, sin olvidar su honda raíz sociológica, ha dejado de lado los supuestos problemas que afectan a Madrid centrándose en lo fundamental, lo imprescindible. Transcribo textualmente su propuesta: «Tenemos que poner fin al estigma y a la pobreza menstrual. Proponemos que los productos de higiene menstrual estén disponibles de forma gratuita en los edificios públicos, y que el Gobierno central reduzca su IVA a un 4 %». Asombrosa proposición que ha dejado turulatos al resto de los candidatos, incluido entre ellos Pablo Iglesias, tan experto en los vaivenes anímicos y físicos del mujerío.

Si gana Doña Mónica, tendremos en todos los ayuntamientos, el de Madrid a la cabeza, y edificios públicos, un despacho de productos de higiene menstrual de adquisición gratuita. No he entendido bien lo del estigma y la pobreza menstrual, pero estoy seguro de que mi incapacidad de entendimiento no es motivo para poner en duda los beneficios inmensos que la proposición de doña Mónica promete.

Mi inexperiencia en el uso de los productos de higiene menstrual no me impide conocer que, al menos, hay dos especies claramente definidas. La especie penetrante y la adaptable a cualquier movimiento. El 'Tampax', machista y la compresa feminista, con alas o sin alas. Con las segundas, y especialmente la que conlleva alas, se puede hacer de todo. Mientras que con el cartucho, las molestias pueden cambiar el estado de ánimo de sus usuarias. Para simplificar la propuesta, me atrevo a recomendar a doña Mónica que para poner fin al estigma y a la pobreza menstrual, se despachen en los edificios públicos exclusivamente compresas con o sin alas, así como toda suerte de complementos que mi pudor me impide relacionar.

La mujer de Madrid será la primera en el mundo en poner fin al estigma y la pobreza menstrual, y por lo tanto, la propuesta de doña Mónica es muy digna de ser tenida en cuenta. Propongo que, simultáneamente, y para no centrar esos despachos gratuitos exclusivamente en los productos de higiene menstrual, se sirvan asimismo, toda suerte de libros, folletos y vídeos relacionados con el estigma. Existen creaciones asombrosas al respecto, didácticas y «empoderadas» por los aconteceres cotidianos.

En lo que respecta a la reducción del IVA a un 4 %, me tomo la libertad de opinar. Estoy convencido de que ese 4 % de reducción es consecuencia de un amplio estudio socioeconómico, pero creo que agradaría más a la mujer estigmatizada y con pobreza menstrual una reducción más generosa. A un IVA del 2 %. Me parece más ilusionante.

Doña Mónica es una «crack», como dice Irene Montero, aunque pronuncie «crá».

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 15 de abril de 2021