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HorizonteRamón Pérez-Maura

Liberales reaccionarios

«Los liberales son gente liberal en algunas cosas y reaccionarios en otras. Escasean, pero abundan más cuando consiguen despistar a periodistas y psiquiatras»

Conozco a Santiago Tamarón desde hace décadas. Creo que la primera vez que lo vi fue en la oficina de la revista Política Exterior, en cuyos albores se implicó con Darío Valcárcel. A lo largo de los años nos hemos tratado bastante y he admirado algunos de sus gestos vitales. Tengo contado cómo dimitió de ser embajador en Londres al día siguiente de las elecciones de 2004. Las manchadas por la sangre del 11M. Y pidió después al ministro Miguel Ángel Moratinos que lo destinara a un distante puesto en Afganistán para ser enlace con las tropas españolas desplegadas allí. Para esa misión se había instalado un contenedor para que viviese el diplomático español… Moratinos lo despachó con un «Santiago, no me jodas…».

Con motivo de ser nombrado en mayo de 1996 director del Instituto Cervantes por el primer gobierno Aznar, apareció una entrevista con él en El País. Y Santiago no tuvo inconveniente en declararse ideológicamente como reaccionario. Me reconocerán que en este país hace falta valor para hacer una afirmación así.

Como de casta le viene al galgo, acaba de aparecer Liberales Reaccionarios Marqués de Tamarón. Amazon Publishing 2025. En este libro Santiago reivindica esa forma de ver la vida de forma muy entretenida y a partir de lo publicado a lo largo de los años en su «Bitácora», que puede leerse en marquesdetamaron.blogspot.com

Tamarón argumenta la posibilidad de ser simultáneamente liberal y reaccionario. «Entre el Rey Salomón y Camus hay una procesión abigarrada de ilustres pesimistas como Pascal, Voltaire, Giacomo Leopardi, Hippolyte Taine, Lord Acton, Nietzsche, Fernando Pessoa o Cioran. Es curioso comprobar que los integrantes de dicha procesión eran reaccionarios además de pesimistas. Más raro aún resulta observar que a la vez eran liberales. Quizá era imposible ser pesimista sin ser también reaccionario. ¿Y liberal? Pues también el ser liberal –«generoso», «dadivoso» desde 1295– es compatible con ser reaccionario, término que en su origen francés se refería a que algunos monárquicos reaccionaban cuando los revolucionarios pretendían decapitarlos. Puestos a decidir quién es más liberal, el que se resiste a que lo degüellen o el degollador, yo no tengo ninguna duda. Los liberales reaccionarios no son «de centro izquierda» o «de centro derecha» o «fachas disfrazados». No, los liberales son gente liberal en algunas cosas y reaccionarios en otras. Escasean, pero abundan más cuando consiguen despistar a periodistas y psiquiatras.»

Tamarón cita la obra «Escolios a un texto implícito» de Nicolás Gómez Dávila, donde dice «Ser reaccionario es haber aprendido que no se puede demostrar, ni convencer, sino invitar», para apostillar él que «esta es una buena descripción de la actitud liberal-reaccionaria ante la vida».

En resumen, para Tamarón hay «reaccionarios de diversas maneras, pero reaccionarios, pues reaccionan ante lo que consideran peligroso, necio o feo. Además de consustancial al hombre, suicida a medio plazo».

Como cabe suponer, Tamarón presenta como el liberal reaccionario de referencia a José Ortega y Gasset. Y siempre es bueno hacerlo. En los tiempos que corren, la referencia a Ortega es más necesaria que nunca. Yo quedo a la espera de una nueva recopilación de Tamarón que habrá de llamarse Reaccionarios liberales y con los que servidor se sentirá todavía más identificado que con los autores citados en este volumen. Y seguro que Ortega estará también en el nuevo libro.