Cuando cambias a Felipe González por Rufián
El sanchismo es ese socialismo que tiene de referente a Rufián, un independentista antiespañol
El PSOE sanchista es ese socialismo que ha cambiado a Felipe González por Rufián. De tener como referente a uno de los más relevantes líderes de la socialdemocracia europea con cuatro triunfos en elecciones generales a sus espaldas a que tu referente sea Gabriel Rufián, un independentista antiespañol e icono del populismo ultraizquierdista. Esto es el sanchismo. Lo certificó Patxi López con eso de que Felipe González ya no es su referencia y lo remató Rufián el miércoles con su apasionada defensa del Gobierno de Sánchez.
Rufián no solo es el escudero fiel de Sánchez, es que ahora el socialismo lo jalea también como líder de ese nuevo Frente Popular que busca la extrema izquierda y que Sánchez espera usar en su beneficio. Y hay que reconocerle al líder socialista su habilidad para neutralizar a toda la extrema izquierda y ponerla a su servicio. Lo ha hecho por necesidad, porque perdió las elecciones y era su única manera de seguir en el poder, pero ha conseguido con ello mantener un núcleo fuerte de voto y sobrevivir. Dividió a Podemos, agotó a Pablo Iglesias, ha dejado en nada a Yolanda Díaz, y ahora ha puesto a Rufián a trabajar para él. Para quienes se preguntan cómo consigue mantener el veintitantos por cien del voto en medio de tanta corrupción, mentiras y autoritarismo, la respuesta está ahí, en su control de toda la izquierda.
A cambio, tiene de referente a Rufián, un antiespañol que apoyó un golpe de Estado. Tremendo: el socialismo español jaleando a un político que quiere romper la unidad de España. Socialistas andaluces, madrileños, castellano-leoneses, aplaudiendo a Rufián. Lo que sea con tal de que no gobierne la derecha, que es el sustrato emocional de este disparate político. Al menos lo de Puigdemont puede ser visto como un mero acuerdo de negocios: amnistía a cambio de votos y justificación con aquello de la normalización, que sirve para todo, para Puigdemont lo mismo que para ETA. Pero lo de Rufián va más allá porque se funde con los principios de la izquierda y contamina todo el socialismo.
Hasta incorporan el populismo más zafio. El miércoles Rufián incluso incorporó un ataque al Real Madrid en su habitual soflama prosanchista, creyendo que con eso se ganaba al público independentista catalán y atacaba a un supuesto símbolo del españolismo y de las élites. Por si los líderes socialistas tenían poco con su ídolo antiespañol, ahora también tienen lo del activista antimadridista, de ese equipo que es también el de muchos votantes socialistas.
Y luego está el fondo más grave de todo esto, y el que quizá pasa más desapercibido. Y es que si Felipe González llevó el socialismo a la socialdemocracia, Pedro Sánchez lo lleva de vuelta al comunismo original, a cien años atrás. El miércoles Sánchez hizo una inquietante apología del comunismo que debería ser revisada, entre otros por el Parlamento Europeo. En su estrategia de liderar a toda la extrema izquierda, no solo se alía con Rufián, también defiende el comunismo. Cien millones de víctimas después, dice que no se puede comparar el comunismo con el fascismo mientras alerta contra «la amenaza ultraderechista». Una broma macabra.