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Catalina Soler, objetivo de la guerra sucia

«Carraixeta» sostiene que desde la Delegación del Gobierno se filtró a la prensa adicta el expediente de su denuncia. Sanchismo de libro.

Conozco a Catalina Soler, la alcaldesa de Felanitx, desde hace un montón de años. Ahora mismo la recuerdo irrumpiendo, eufórica, en el gran vestíbulo del hotel «Palas Atenea»en una triunfal noche electoral del PP. «Som batlesa, som batlesa», gritaba, abriendo mucho los brazos y repartiendo besos a todo el que se le pusiera por delante. Fue, aquella, su primera victoria por mayoría absoluta que la convertiría en primer edil de la ciudad de los genios. Con los años, su carrera política discurriría por derroteros más elevados hasta regresar de nuevo a la alcaldía de Felanitx. Y ahí está ahora, convertida en una de las figuras más veteranas de su partido, superviviente de mil batallas.

Catalina -de malnom «Carraixeta»- es un hueso duro de roer. Simpática y muy activa no se achica con facilidad. Quizá por eso a lo largo de su carrera ha sido blanco de las inquinas de sus adversarios, muy especialmente -claro- de los socialistas obreros y españoles, tan proclives a ganar sus batallas más allá de las urnas y -sobre todo, dígamelo usted a mi, caballero- de utilizar el poder de las instituciones en las que gobierna para dañar al contrario. Machacarlo, para ser más exactos. Es lo que parece que le ha ocurrido ahora a partir de una simple multa de tráfico. Catalina, mujer fuerte y un tanto respondona, fue denunciada por una supuesta falta de respeto a la autoridad competente. La historia ya es conocida, aunque esta siendo contada desde distintos ángulos, según la filias y fobias de cada escribidor. Lo cierto es que Soler recurrió la denuncia y desde Madrid le fue rebajada significativamente su cuantía. Pero, oh sorpresa: la brava alcaldesa no lo supo a través de notificación alguna sino por la prensa. Según acusación de la propia alcaldesa, recogida ayer en este medio, la Delegación de Gobierno habría filtrado la «noticia» a la cadena Ser y de ahí fue a parar a un diario de Mallorca que desde siempre ha mostrado gran complacencia en amargar la vida a los políticos liberal-conservadores. Vaya por Dios.

Carraixeta no se corta un pelo y compara su caso -una nimiedad, si ella fuera, pongamos, enfermera, o miembro activa de una ONG «progresista», pero un «escándalo» tratándose de un cargo del PP en ejercicio- con el del novio de Ayuso. Eso equivale a decir que desde la Delegación del Gobierno se hace política sanchista de la «buena», léase utilizar información de carácter institucional para dañar, si es posible destruir, a quienes ellos tienen por sus enemigos. Desde la oficina del señor Rodríguez Badal lo niegan. Qué van a decir ellos, también la Moncloa negó hasta la saciedad que el Fiscal General del Estado filtrara documentos del presunto delito fiscal del Romeo de doña Isabelita y todos sabemos lo que pasó después.

Lo grave es, y eso lo dice Catalina Soler y lo ratifico yo, que el PSIB-PSOE tenga la poca vergüenza de utilizar documentación confidencial a fin de conseguir conseguir titulares adversos para los que no son del puño y la rosa. Qué lejos nos está quedando la modélica forma de hacer política de la etapa de la Transición, el respeto y el sentido del deber que tuvo aquella generación de hombres y mujeres. La guerra de las cloacas es sorda, no se escucha el zumbido de sus misiles o el estruendo de sus bombardeos. Pero existe y muchos estamos en el punto de mira del juego sucio socialista. Qué me van a contar a mi.

Catalina, que no te acoquinen.