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en el recuerdoAlfonso Ussía

Tabernarios

Madrid, serenamente, con un ademán democrático y seco, ha parado los pies del socialcomunismo bolivariano. Hoy, en sus hangares, se han felicitado los Falcon y los Pumas, y en Doñana los venados y los linces, los ánsares y las garzas han celebrado con júbilo el fracaso del gorrón en Madrid

El granuja y tramposo que predomina en el CIS, aquel imparcial Centro de Investigaciones Sociológicas cuyo prestigio ha extinguido con sus procaces manipulaciones, no fue amable ni educado con los presumibles votantes de Isabel Ayuso. Rompiendo su deber de neutralidad, se refirió a ellos como votantes de taberna, tabernarios.

Vistos los resultados de las elecciones, con 65 escaños para el Partido Popular y 13 para Vox, tengo que reconocer, como madrileño y vecino de Madrid durante más de setenta años, que jamás me figuré que la capital de España, la que ha dado el primer gran paso hacia la libertad, tuviera tan abrumadora mayoría de clientes de tabernas, tabernarios, que, como bien define la Real Academia Española, es adjetivo propio de la taberna o de quienes la frecuentan, amén de bajos, groseros y viles. Vistas las manifestaciones de júbilo de los votantes del Partido Popular o de Isabel Ayuso, y de los partidarios de Vox, debo confesar que jamás creí que los tabernarios fueran tantos, tuvieran un aspecto tan higiénico como saludable y manifestaran su alegría con tan extremada medida y buena educación.

El único tabernario que apareció por ahí, esta misma noche, tenía un gran parecido físico con un socialista que es ministro, repartidor de maletas y, según sus más allegados, muy proclive a frecuentar locales diurnos, vespertinos y nocturnos relacionados con el refrescante –por los cuartos de baño de Iglesias– ambiente del masaje con final feliz.

Creo que el desagradecido personaje que insulta a los que le pagan el sueldo haría bien en disculparse. Y no hay mayor acto de disculpa que la inmediata dimisión. En Madrid, ciudad que es la mía y a la que amo y conozco desde que tengo uso de razón, así como a su provincia, sus ciudades y sus pueblos, no tiene tan alto porcentaje de frecuentadores de tabernas. Más de dos millones y medio de tabernarios, según el singular manipulador, se me antojan demasiados tabernarios.

Madrid y su provincia han demostrado que están hartos de un Gobierno traidor que se mantiene con los apoyos de la ETA, el separatismo catalán y los comunistas resentidos de Podemos. Vox ha regalado muchos votos a Isabel Díaz Ayuso y a pesar de su generosidad obligada por las circunstancias, ha mejorado sus resultados y ha aventajado al irresistible Moños en tres escaños. Y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha alcanzado un resultado espectacular, más del doble que en las anteriores elecciones, rozando la mayoría absoluta, y cumpliendo con su promesa. Libertad o comunismo.

Ha ganado la libertad, y por mucho que se empeñen los chupatintas y tertulianos mimados por el gozo del poder, la conclusión no es otra que España se va a llenar de tabernarios, y que los tabernarios van a expulsar del Gobierno a quienes no tienen otro objetivo que enriquecerse y vivir a costa de los españoles a cambio de la destrucción de España. Madrid es Madrid, aunque a muchos les moleste esa simple realidad.

Las fuerzas constitucionales conservadoras han obtenido 78 escaños. He sentido pena por Gabilondo, pena que no merece. Y mucha alegría al comprobar que el irresistible Iglesias ha quedado en último lugar, a pesar de su fuerza indestructible. Misericordia para Ciudadanos, que se ha suicidado gracias a la estupidez encadenada y la falta de principios y valores de la decepcionante Inés Arrimadas, a quien tanto quisimos. Esta chica ha constituido un pasmo tan negativo, que nada me sorprendería verla en un futuro jugueteando con Puigdemont o con la Izquierda Republicana de Cataluña. Las sábanas contagian.

Madrid, serenamente, con un ademán democrático y seco, ha parado los pies del socialcomunismo bolivariano. Hoy, en sus hangares, se han felicitado los Falcon y los Pumas, y en Doñana los venados y los linces, los ánsares y las garzas, han celebrado con júbilo el fracaso del gorrón en Madrid. Porque la derrota no ha sido de Gabilondo. El derrotado no es otro que Sánchez, y su política dictatorial y traidora apoyada por etarras, separatistas y comunistas.

Buen paso, enorme paso, maravilloso paso hacia la libertad en España el que ha dado en Madrid la democracia. No ha ganado Casado, lo ha hecho Isabel. Dato este a tener en cuenta para el inmediato futuro. Y de Tezanos… pues lo que los lectores opinen. Los tabernarios.

Escrito a la una de la mañana del 5 de mayo, Día de la Libertad Recuperada.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 5 de mayo de 2021