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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Ánimo, Marisu, que te vas a salir

Los andaluces están deseando votar a la que se plegó al separatismo catalán, negó graves casos de corrupción y en tres años no ha logrado aprobar un presupuesto

María Jesús Montero Cuadrado, de 60 años y licenciada en Medicina, lanzó ayer su campaña electoral. La vicepresidenta dio un dramático aviso a los andaluces: «En estas elecciones se juegan la vida». Casi nada. Pero muchos analistas, gente pérdida de la luciferina fachosfera, vaticinan que nuestra legendaria Marisu de Triana se va a pegar un costalazo epopéyico en las urnas.

Compañera Marisu, no te dejes amilanar por esas voces agoreras, gente mala, que susurra que el gran divo te ha enviado a estrellarte contra Bonilla por haber mostrado la patita sucesoria antes de tiempo cuando él se retiró a reflexionar cinco días penando por su imputada. No desfallezcas, Marisu, pues tienes muchísimos puntos a tu favor que los votantes andaluces sabrán valorar. Por ejemplo:

Los andaluces, Marisu, están deseando votar a una candidata salida de la gloriosa cantera de los ERE, que fue en su día consejera autonómica con Chávez y Griñán, en aquellas inolvidables Juntas de Rinconete y Cortadillo.

Los andaluces sabrán agradecerte que te pusiste de canto y aceptaste la abusiva financiación autonómica impuesta por el separatismo catalán. También agradecerán tus llamativos silencios cada vez que el independentismo xenófobo catalán practicaba uno de sus deportes favoritos, el caricaturizar y denigrar a los andaluces como unos vagos que viven a costa del noble pueblo superior del «seny».

También te apoyarán por tu papel ejemplar contra la corrupción, calificando de «bulos, fango y mentiras» informaciones ciertas sobre comisionistas de tu entorno, ahora confirmadas en el ámbito de los tribunales. Marisu, has impartido toda una lección de ética. Primero colocaste a varios golfos en cargos importantes, en un grave error de juicio, y cuando la prensa destapó sus trinques, tú presionaste a los medios que hacían su trabajo con tus insultos y negándolo todo. Debes ser ya una habitual en la Unidad de Quemados por todas las veces que has puesto «la mano en el fuego» por auténticos corruptos...

Los andaluces sabrán reconocer en las urnas tu incomparable pericia práctica, que ha culminado con el increíble hito de ser la primera ministra de Hacienda que en tres años ha sido incapaz de aprobar unos presupuestos, siendo esa la principal misión de todo ocupante del cargo.

Los andaluces seguro que conectan también con tu oratoria muchas veces ininteligible, un cantinfleo nervioso, una especie de «como me las maravillaría yo» a lo Lola Flores, que invita a pensar que ni tú misma entiendes muy bien lo que estás diciendo (inolvidable aquel momentazo en un mitin en que proclamaste muy llena de razón, con ese salero tuyo, que ya iba siendo hora de cargarse la presunción de inocencia).

También es de agradecer tu congruencia, por ejemplo cuando te proclamas muy católica y al tiempo una promotora entusiasta del aborto.

¿Y qué decir de tu encantador talante humano? Y me refiero al de verdad, no a la sonrisa de anuncio de Listerine para la galería. Ese carácter altivo que cuentan algunos camareros de restaurantes madrileños, que dicen que lo pasan mal yendo a tu reservado por el tonillo borde con que los despachas. Ay, Marisu, Madrid al final final tampoco es tan grande, todo se sabe...

En fin, las cualidades descritas componen una candidata imbatible. Y además, por si faltase algo, ayer soltaste en tu acto de lanzamiento el argumento definitivo para ganarte el apoyo de los votantes: «He trabajado codo a codo con el presidente Sánchez». No hace falta decir más.

Te vemos rozando la mayoría absoluta. Como poco.

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