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DivisaderoAntonio Pérez Henares

La culpa la tiene Rajoy

Lo que tienen que proclamar es que la culpa de lo de Ábalos, Cerdán, Koldo, Begoña, el hermanito, Armengol, Zapatero y hasta de lo de Leire, la tiene Rajoy. De lo de antes, de lo ayer, de lo de hoy y de lo de mañana también

José Luis Ábalos, ejecutoria mano derecha de Sánchez en el gobierno y en el partido, está ahora mismo sentado en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Supremo de la nación.

Pero el 'procesado' por el Agitprop (Agitación Prensa y Propaganda) de los soviet sanchistas en prensa, radio y televisión es Rajoy .

Quienes fueran los todopoderosos cachicanes del ahora presidente, el ya citado y Santos Cerdán, el muñidor de la rendición y beatificación de los asesinos de ETA para conseguirle el colchón de Moncloa y ellos las alcantarillas de los dineros, que con el jefe fundaron la Banda del Peugeot, tres de los cuatro ya han catado la cárcel y dos siguen tienen posada obligada en ella.

Pero en las tertulias de la telebasura política de 'Pedro-Pablo TVE', de lo que hay que hablar es de la corrupción del PP desde el siglo pasado.

En estos mismos instantes, la presidenta del Congreso, una parva de 8 o 10 ministros, una incontable reata de altos cargos y el expresidente Zapatero como guinda del podrido pastel chapotean por el fango por los mil y uno enjuagues. No hay tecla que no hayan tocado. Desde el forre y la vida padre con las mascarillas en medio de la muerte del Covid a los rescates de Air Europa y Plus Ultra y los cabildeos de influencias de todo a cien, a mil, a un millón para repartirlo en «chistorras». Todo ello en ocasiones adobado todo con las más tiernas expresiones de 'cariño' y amor fraternal pero en bastantes mas de las más soeces y concordantes con el «sexo pagado».

Pero no hay que darle crédito a nada de ello aunque esté grabado y aún menos a los informes de la UCO de la Guardia Civil y a quien se debe canonizar como oráculo de la verdad es a San Luis Bárcenas, dechado de virtudes, aunque las pruebas que decía tener ya no las tiene porque él mismo las mandó borrar. ¡Que bondad!

La, a lo que se ha visto, muy influyente mujer del presidente, Begoña Gomez, que hay que ver que cátedra se sacó, sin ser licenciada, que recomendaciones y favores obtenían sus protegidos, ella sí que era la mayor influencer del país, está ya a solo un pasito de donde ya se encuentra el hermanísimo de su señor marido, a quien tuvieron algún tiempo 'arrecogido'.

Pero de esto, chitón. Lo que hay que poner en las parrillas, las escaletas y totales es a escurrir, acusándolo hasta de tener dos carnet e insultándolo, el ministro de Justicia el primero, de la manera más atroz, es al juez que ha instruido la causa y recopilado toda la ristra de hechos y afanes que la mujer de un primer ministro, sin cargo alguno por ello y tan solo con la tal condición de esposada con él, no debía nunca haber hecho pero sí, y con el inevitable beneplácito o silencio de su señor marido, ha podido hacer. Ya lo creo que sí.

Podría seguirse así un párrafo tras otro y por todos los aspectos del cotidiano devenir del sanchismo que nos toca sufrir. Siempre para llegar a la misma conclusión. La culpa de todo jamás la tendrá, ni habría de rozarle siquiera, al Gobierno. No, eso en España ya no es así. La culpa de cualquier tragedia, destrozo, problema y hasta de cualquier mal que nos pueda afectar no será jamás de este intocable y beatífico Gobierno. Será siempre de la perversa oposición de las satánicas derechas. Con efecto retroactivo. Y de lo que pueda pasar en el futuro también.

La máquina del cieno no para ni de día ni de noche en los sótanos monclovitas, las tropas de difamación y tergiversación okupan todo aquello que pueden alcanzar y lo someten a la exclusiva voluntad del «puto amo». La inundación es total. Suponen que con ello, con la ayuda de Trump, es ahora su gran comodín, agitar el espantajo de los pactos PP-Vox y confiar en la memoria de pez de los españoles y la abducción sectaria por la sigla, van a conseguir lavar el cerebro a los suficientes para poder continuar. Esa es su esperanza y lo proclaman por todos los lados que pueden.

A mí me parece que no. Y a bastantes de los que lo pregonan, tampoco. Pero eso sí que no lo pueden decir, por la cuenta que les trae.

Lo que tienen que proclamar es que la culpa de lo de Ábalos, Cerdán, Koldo, Begoña, el hermanito, Armengol, Zapatero y hasta de lo de Leire, la tiene Rajoy. De lo de antes, de lo ayer, de lo de hoy y de lo de mañana también.