Fundado en 1910
Pecados capitalesMayte Alcaraz

A ti, «progresista»

Tú eres el material con el que ZP y Sánchez esperan lanzar la traca final, el último golpe de mano, aunque alguno de los dos lo haga ya desde Soto del Real. Cuando haya que ir a las urnas se dirigirán a ti para evitar que la derecha gobierne

A ti, «progresista», que viste a tu padre votar a Felipe González, y que le sentiste un intelectual por llevar El País bajo el brazo, lamento recordarte que todas las razones por las que te afiliaste al PSOE han muerto de inanición. Lo hicieron un 11 de marzo de 2004 cuando la sangre de 192 de tus conciudadanos bañó unos trenes, en los que viajaban otros como tú. Ese día tu partido, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, manipuló unas horas preelectorales que cambiaron la faz y la paz de España. Y hasta ahora, el principal beneficiado fue ZP. Si bien siempre he defendido que la verdad judicial es la única que vale –aquí, en Atocha y en Badajoz– nadie puede negar que el brutal zarpazo terrorista viró la política en España hacia terrenos del sectarismo, la ciénaga y el populismo, hoy abiertos de par en par.

Pero tú, militante socialista, sabes ya que aquel hombre cejiacontecido, con cara de no haber roto un plato, pero con las manos gastadas de estrellar la vajilla contra la pared, te quitó todo: la honra, el orgullo, las ideas y quién sabe si el dinero del cole de tus hijos o de la cuidadora de tu madre. Te mintió: no era el supervisor de nubes, eterno luchador contra el hambre en el mundo, nexo de la alianza de civilizaciones. Era un político mediocre, anónimo diputado sentado en el gallinero del hemiciclo, al que la conmoción del 11-M llevó del patio de butacas al centro del escenario. Y allí traicionó todo lo que tenía obligación de defender: la integridad de España, el compromiso atlántico, el consenso para no reabrir nunca las heridas de la guerra civil, la unidad contra el terrorismo. Todo. Tú, militante socialista, debes saber ya que se ennovió con los herederos de los asesinos que habían matado a vuestros prójimos del País Vasco. Que incluso convirtió a uno de sus más repugnantes jefes, Arnaldo Otegi, en el «hombre de paz» con el que cabildear en los caseríos donde se brinda por los asesinos. Ya te quedan menos razones para votar al PSOE. Bueno, realmente ninguna, porque tu héroe de plastilina dejó para la segunda parte de su vida, fuera del poder, sus peores empresas. Lo hizo tras arruinarnos y bajar el sueldo a los funcionarios y congelar las pensiones, de lo que no se libraron nuestros abuelos. Pero lo mejor estaba por venir: fue dejar Moncloa y tu «referente moral» se entregó a blanquear a los malos del mundo. Las nubes de algodón se convirtieron en lingotes de oro, barriles de petróleo, joyas prusianas y viajes a Suiza a negociar con forajidos.

No digas, votante «progresista», que es imposible que todo esto haya pasado. Si todavía crees que la ultraderecha ha montado un compló para mandaros a la oposición es que eres un fanático irracional. Si te han convencido de que Felipe, Guerra, Redondo Terreros, Page o Leguina son unos fachas y que Otegi, Aitor o Miriam Nogueras son progresistas con los que unirse en la lucha final, es que ya no hay esperanza para ti. Estás podrido de odio. Te has convertido en lo que Pedro Sánchez, que ha culminado la obra de tu Dalái Lama de pacotilla, quería. Si te gusta que tu presidente entregara una tesis copiada de subordinados del PSOE mientras tú te lo curras en la biblioteca de la facultad es que ya no hay nada que pueda hacerse por ti.

Entiendo bien que no te guste leer las noticias que competen a tu partido como si fueran las páginas de sucesos de los periódicos. Que te recuerden que camorra rima con chistorra o pana con lana o Begoña con ponzoña o Santos con quebrantos. Que te cueste creer que la mafia de las prostitutas y las fiestas en los Paradores fue despedida por el one no para limpiar la habitación, sino para que la ocupara otra banda un poco más discreta que se hermanaba con narcoestados y traficaba con la ruina de los venezolanos. Es mejor mirar para otro lado. Hacerse la víctima, como manda cualquier autócrata que se precie.

Tú eres el material con el que ZP y Sánchez esperan lanzar la traca final, el último golpe de mano, aunque alguno de los dos lo haga ya desde Soto del Real. Cuando haya que ir a las urnas se dirigirán a ti para evitar que la derecha gobierne. Para ello, debes seguir pensando que la jueza Biedma, los de la Sala Segunda del Supremo, los magistrados de la Audiencia de Madrid, el juez Peinado, los de la Audiencia de Badajoz, el fiscal anticorrupción, el teniente coronel Balas, sus agentes de la UCO, el TSJ madrileño, la UDEF, el fiscal Grinda y media docena de medios independientes se llaman cada mañana para concertar la mejor manera de derrocar a Pedro Sánchez. Si crees eso y que el PSOE no es una organización bañada en corrupción, sino una institución de carmelitas que se dedican a hacer pastas de mantequilla, es que eres más tonto de lo previsto. Y, lo que es peor, no tienes remedio.